sábado, 25 de abril de 2015

Estos son mis principios, pero si no les gusta tengo otros











Hay gente que tiene doble moral. Normalmente esta tiene forma de embudo, siendo la parte estrecha la que proyectan para los demás, y la parte más ancha la que se orientan hacia ellos mismos. Como analiza Rafael Cerro en un genial artículo, López Aguilar es un ejemplo de doble moral. El mismo tipo que acuñó la famosa frase “las denuncias falsas son un coste asumible” denunció públicamente estar sufriendo un calvario al ser víctima de una supuesta denuncia falsa. El redactor de la nefasta Ley Integral de Violencia de Género, sin embargo, no se vio afectado por su propia ley. No pasó las 48 o 72 horas preventivas en un calabozo como el resto de los mortales. No será acusado en un juzgado de violencia de género como el resto de los mortales. En definitiva, cuando la redactó, lo hizo pensando en los más de veintidós millones de hombres de este país… excepto en él mismo.

No es el único caso de doble moral. Las feministas, que con tanta pasión y entrega luchan por las mujeres, se olvidaron de hacerlo por la mujer de López Aguilar. De repente, se convirtieron en defensoras de la presunción de inocencia del acusado (cuando la LIVG ignora ese principio fundamental) y ninguna de nuestras maravillosas asociaciones feministas salía en defensa de esa mujer cuando López Aguilar la acusaba de irresponsable, desequilibrada y de querer aprovecharse de la LIVG para sacar ventaja en el proceso de divorcio. Hagamos un pequeño ejercicio de imaginación. Sustituid el nombre de López Aguilar por el de otro político. Por ejemplo, Ruiz Gallardón. ¿Alguien cree que las feministas habrían actuado con la misma humanidad y prudencia que con López Aguilar?

La doble moral llega a extremos absurdos con una socialista que apuntó en Twitter “valga una noche en el calabozo de un hombre por tantas mujeres asesinadas”. 






Yo le respondería a esa intelectual del siglo XXI, “valga una noche en el calabozo de un político por tantos prevaricadores, evasores y defraudadores”. Pero claro, son casos distintos, ¿verdad? Porque ese es otro caso flagrante de doble rasero; las estadísticas.

Pedro Sánchez, líder del PSOE, respondía en el programa de televisión Planeta Calleja que la corrupción no era generalizada en la política, sino que se trataba de unas cuantas manzanas podridas que menoscababa la imagen del resto de políticos. Actualmente hay hasta ochenta y cinco socialistas inmersos en procesos judiciales por corrupción que siguen en sus cargos. Según el III Informe Internacional Violencia Contra la Mujer en las Relaciones de Pareja, del Instituto para el Estudio de la Violencia del Centro Reina Sofía, alrededor de 2,8 mujeres por cada millón mueren en España a manos de sus parejas o exparejas. Podemos aventurarnos a deducir que 2,8 hombres por cada millón son asesinos. Que me quede claro, Pedro Sánchez, usted me dice que estamos ante una situación crítica si menos de tres hombres de cada millón que vivimos en este país asesina a sus parejas pero, que haya ochenta y cinco socialistas que ocupan actualmente cargos públicos son sólo un puñado de manzanas podridas. ¿Menos de tres asesinos de cada millón justifica violaciones de derechos recogidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos pero ochenta y cinco cargos públicos de su partido imputados por corrupción son sólo un par de manzanas podridas? No he estudiado estadística, pero perdone si hay algo que no me cuadra mucho.


Amigos y amigas, tener doble moral es exactamente igual que no tener ninguna. 







Heil Macarena. Lo que silencian los medios AQUÍ




1 comentario:

  1. No defienden a personas - el feminismo - defienden un género y dentro de ese género defienden lo lucrativo y no lo justo.

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