domingo, 19 de abril de 2015

¡Gibraltar inglés!





Hace unas semanas, el pequeño territorio colonial inglés de Gibraltar nos despertaba con una trágica noticia; una familia entera había sido hallada muerta en su propia casa, con evidentes signos de violencia. Tras el peritaje inicial la policía sospechó que se trataba de violencia doméstica y, en el PSOE (el cuartel general del feminismo), saltaron las alarmas. Otro asesino machista que acababa con la vida de su mujer e hijas y luego hacía lo propio con el mismo cuchillo. Ya sabéis, machismo mata y todo lo demás. Por supuesto, contaron dicho crimen para engrosar sus estadísticas, obviando el hecho de que la mujer hallada muerta era de nacionalidad cubana y había fallecido en territorio de Reino Unido. Desde hace años he dejado de exigir demasiado a los políticos pero, al menos, deberían conocer los límites del territorio donde gobiernan por muchas reivindicaciones históricas que tengamos sobre la roca…

Pero, ¡sorpresa! Cuando se concluye la investigación, la policía gibraltareña (que se habían traído un par de expertos directamente desde Reino Unido) revela que fue ella quien acabó con la vida de sus propias hijas y de su pareja, que trató de proteger a las niñas de su propia madre. Luego se quitaba la vida. De repente, Gibraltar volvía a ser territorio extranjero. ¿Recuerdas el tratado de Utrecht? Pues eso. ¡Gibraltar inglés!
El PSOE, que no sólo había tenido la desvergüenza de pronunciarse sobre un caso antes de concluir la investigación oficial, sacando conclusiones interesadas y muy prematuras, luego ni siquiera tuvo la decencia mínima que se requiere para pedir disculpas. Disculpas para la familia de la víctima acusada por el PSOE de matar a dos niñas cuando trataba justamente de protegerlas. Porque sí, imagino que ese hombre tendría padres, hermanos, amigos… Gente quizás no muy acostumbrada a la clase política nefasta, dañina e inepta de este país, y que tuvieron sobradas razones para sentirse insultados. No es nuevo en el PSOE, por supuesto, señalar con el dedo y condenar antes de tiempo (incluso creo que hicieron una ley sobre eso), y tampoco lo es el no rectificar cuando se mete la pata, por muy hondo que llegue.

Este artículo no lo leerá ninguno de esos redactores de la LIVG, ni ninguna de esas feministas que la defienden, y si por casualidad llegara a ellos, no les afectaría lo más mínimo. No se les movería el tupé o los cabellos enlacados. No se les borraría esa sonrisa desdeñosa, pagados de sí mismo, encantados de conocerse y creerse superior a los demás. No tienen el mínimo sentido de la moral y la decencia que se requiere para ello. Dormirían a pierna suelta cada noche, como llevan haciendo desde 2004, sin importarle en absoluto el dolor que hay detrás de las leyes que aprueban en el congreso, muy a menudo en contra de la mayoría de la población a la que dicen servir. A veces envidio esa capacidad para hacer el mal y no sentirse luego fatal por ello (como cuando nos devuelven mal el cambio, nos quedamos con un euro que no nos pertenece y lo ocultamos como un secreto vergonzoso). Pero luego pienso que son minusválidos emocionales y ya no les envidio tanto.

Porque sí, son seres carentes de empatía, insensibles al dolor ajeno, psicópatas emocionales. Seres miserables que sólo dejan una huella tóxica en su paso por este mundo. Cuando mueran (por supuesto en una clínica privada con las mayores atenciones médicas que el dinero que han robado pueda comprar) no habrán dejado más que cadáveres a lo largo de sus mezquinas existencias. Inescrupulosos, incompetentes, ambiciosos sin talento, entraron en la política para vivir una vida de lujos y excesos que por su ausencia de inteligencia y habilidades no les corresponde. Ambiciones mezquinas que han colocado a lo peorcito de la sociedad en el poder. ¿Vocación de servicio público? Son buitres de carroña que dedican el cien por cien de su escaso intelecto para llenarse la cartera mientras están sentados en el congreso, o en el parlamento, o en Moncloa.
Pero, para una vez que me pongo a repartir hostias, también te van a caer algunas a ti, querido lector. Desde el cariño que te profeso, por supuesto. Te las mereces por votar siempre a los mismos saqueadores. Por no protestar cuando recortan tus derechos pero sí cuando el árbitro no ve el penalti que le hacen a Cristiano Ronaldo. Por anestesiarte cada día delante del televisor, viendo programas cada vez más estúpidos, que adormecen tus neuronas como si te metieras un chute de morfina. Por tu falta de inquietudes intelectuales. Por no leer más que el Marca o el Pronto, y convertirte en un tipo simple y más fácil de manipular. Por creerte que los culpables de todo son los inmigrantes que nos quitan el trabajo, o nosotros mismo, que vivimos por encima de nuestras posibilidades. Por no tener la lucidez suficiente para darte cuenta de lo que ocurre. Por tu ilimitada capacidad para tragar mierda, y luego pedir postre. Por dar un golpe en la barra del bar y decir todos son chorizos pero no tener el espíritu de intentar hacer algo por remediarlo. 

¡Saludos!







4 comentarios:

  1. https://twitter.com/mereces_saberlo/status/589864115948097536

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    1. Efectivamente, el lenguaje perfecto es el de las matemáticas.
      Saludos.

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  2. Un análisis muy real de la realidad que debe concienciar al lector de parar a pensar no sólo en si mismo,también en los demás.
    Mi más sincera Enhorabuena por mover conciencias y generar la inquietud para aquellos que siempre esperan a que alguien les solucione el problema.
    Chapó y mi más sincero reconocimiento a tu capacidad de trasmitir.

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  3. Un análisis muy real de la realidad que debe concienciar al lector de parar a pensar no sólo en si mismo,también en los demás.
    Mi más sincera Enhorabuena por mover conciencias y generar la inquietud para aquellos que siempre esperan a que alguien les solucione el problema.
    Chapó y mi más sincero reconocimiento a tu capacidad de trasmitir.

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