jueves, 9 de abril de 2015

La palangana de la discordia






Los últimos acontecimientos acaecidos en torno a López Aguilar ha desvelado la verdadera cara de ese feminismo hipócrita, manipulador y fundamentalista. Resulta que el impulsor de la Ley Integral de Violencia de Género, esa herramienta que situaba a España a la cabeza del mundo en la lucha contra la violencia machista, le dio de hostias (presuntamente) a su mujer con una palangana. Digo presuntamente a pesar de que, siguiendo el ejemplo de la LIVG, el derecho a la presunción de inocencia en casos de violencia doméstica es algo que se le fue arrebatado a los más de veintidós millones de hombres de este país.

De repente, miles de feministas se han sumido en un mutis absoluto. En Twitter, lugar donde son prolíficas y activas, bien podía rodar la bola de hierba seca de los espaguetis western. ¿Dónde están? ¿Puede ser que en España se haya erradicado ese fanatismo de género? Guardemos la botella de champagne para otro día, amigos y amigas, siguen ahí. Aunque muy bien escondiditas. ¿Por qué no condenan a López Aguilar por los (presuntos) palanganazos? Un extranjero racional que no conozca nuestras absurdas leyes de género podría responder; pues porque aún no ha sido condenado. Pero en ese caso yo le diría, ¿y desde cuando las feministas les ha importado esperar a la condena de un juez para condenar a un acusado por maltrato? Eso nos llevaría a otra pregunta, ¿por qué ahora salen muchas en defensa de la presunción de inocencia de López Aguilar?

El análisis que se puede extraer de este suceso es simple. Supongamos que la acusación dice la verdad y López Aguilar es un maltratador. Significaría que la LIVG ha sido concebida por un maltratador. Ese exponente más grave del patriarcado que oprime a la mujer. Si por el contrario es inocente, y la acusación es falsa, López Aguilar sería ese 0,01% de hombres acusados por una mujer sin escrúpulos. Luis Fabra gana loterías y a López Aguilar le toca esa denuncia falsa que tan raro es que se produzca. ¿No es curioso?
Todo se reduce a lo siguiente, enemigas del patriarcado, o defendéis la LIVG y condenáis enérgicamente a López Aguilar o defendéis su presunción de inocencia (lo que lleva implícito el reconocer que una ley que viola un derecho tan elemental es injusta). No se puede hacer un popurrí. No podéis coger de una ley los elementos que os convienen para seguir defendiendo lo indefendible.


Dilema ético aparte, es importante mencionar el hecho de que López Aguilar no es un varón cualquiera. Un varón cualquiera habría pasado la preceptiva noche en el calabozo, en virtud de esa presunción de culpabilidad (¿coste asumible fueron sus propias palabras?) de la Ley Integral de Violencia de Género. López Aguilar no durmió en un frío calabozo, y posiblemente no ponga un pie en prisión. Lo que me lleva a pensar que, en el fondo, esta ley no es diferente a otras leyes injustas y discriminatorias que han existido a lo largo de la historia como, por ejemplo, la ley de segregación racial de Estados Unidos o el Apartheid en Sudáfrica. Además de discriminar por ser hombres, nos discriminan también por ser pobres. 

¡Saludos!     


4 comentarios:

  1. La mafiada del 78 progre masona va a recibir su propia medicina

    el Regimen del 11m putrefacto solo puede tener los peores pronosticos de Justicia Divina, otra es merdeta de masones y caras chulescos post-franquistas degenerados puteros.

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    1. Buena descripción de quien nos gobierna. Por desgracia la justicia no les llegará tan pronto. La capacidad de tragar de los españoles es comparable a la de Falete.

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  2. Me ha encantado los continuos zascas que metes en el articulo, verdades como puños :)

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    1. Me lo ha puesto facilito. López Aguilar, presunto maltratador y legislador de la LVG, es como Doctor Jekyll y Mr. Hyde pero sin lado bueno.

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