viernes, 17 de abril de 2015

Un mundo distópico





Hagamos un ejercicio de creatividad. Imaginemos un mundo distópico en el que, a raíz del atentado del 11 M, el gobierno aprueba la Ley Integral de Violencia Yihadista y se crean asociaciones de ayuda a españoles víctimas de violencia árabe subvencionados por el gobierno. En virtud de la LIVY, una denuncia contra cualquier árabe por parte de un ciudadano español envía al denunciado a prisión preventiva durante 72 horas. No importa que el español no aporte ninguna grabación, ni prueba fotográfica o de vídeo, ni testigos, ni ninguna otra evidencia. El mero hecho de que el denunciante sea español es suficiente para enviar a prisión preventiva al árabe denunciado, incluso si la denuncia incurre en contradicciones graves.

La asociación de ayuda a españoles víctimas de violencia árabe se beneficia de subvenciones de acuerdo al número de víctimas a las que preste ayuda así que, ¿quién puede asegurar que no admita a falsas víctimas con tal de engrosar la cantidad de ayudas? El árabe denunciado y encarcelado sin pruebas en su contra pasa luego a manos de un juzgado especial (ellos no son juzgados en tribunales normales, como los españoles). En el juicio, la acusación no tendrá que demostrar su pertenencia a una célula yihadista, sino que será él acusado quien tendrá que demostrar que no es terrorista, violando su derecho a la presunción de inocencia, recogido en el artículo 11 de la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Aunque el árabe demuestre que no pertenece a una organización terrorista y denuncie a quien lo acusó, lo más probable que es que dicha denuncia ni siquiera sea admitida a trámite. De esta forma, y pese a haber demostrado su inocencia, no podrá perseguir al falso acusador, que no recibirá ningún tipo de sanción. Y aún habrá defensores de la LIVY que dirán que sólo el 0,01 por ciento de las denuncias a árabes son falsas, obviando el “pequeño detallito” de que el 0,01 por ciento es la cifra investigada, que sólo es una minúscula fracción del total.

Según la LIVY, se aplican penas distintas para mismos delitos en función de si es un español o un árabe el que lo perpetra. Así, una amenaza proferida por un español hacia un árabe es considerada una falta, y acarrea una sanción menor, pero si la misma amenaza es emitida por un árabe hacia un español, la justicia lo castigará como un delito (y no una falta) arrastrando un correctivo mucho mayor.

Cualquiera pensaría que todo eso es un horror. Que es una ley islamofóbica, racista, xenofóbica… Imagino a toda la sociedad (y, en especial, a la izquierda) llevándose las manos a la cabeza, y rasgándose las vestiduras ante tamaña injusticia, ante tal atropello de los derechos del pueblo árabe. Pues bien, por suerte, esto sólo es un ejercicio de imaginación. No existe la Ley Integral de Violencia Yihadista. Nada de lo que he dicho se da en la vida real. Ahora bien, volved a leer el artículo desde el principio sustituyendo árabe por hombre, y español por mujer, y ya no estaremos hablando de una sociedad distópica, sino de una realidad vigente.

Incluso no he mencionado otras injusticias que sí comete la real LIVG y que no comete la ficticia LIVY. Un padre que hubiese solicitado la custodia compartida no tiene posibilidades de obtenerla, no importa si sólo se trata de una acusación, sin pruebas ni sentencia firme. Un posible aliciente para acusar de violencia de género en un divorcio que se precipita hacia un contencioso. Esto no es Blade Runner, ni Minority Report. Esto es España. 


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¡Saludos!



6 comentarios:

  1. ¿Distópico o despótico?
    "Dispótico" no está en el diccionario.

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    1. Ains la gente que si ve un lapsus linguae tienen el irrefrenable impulso de corregir o implosionar en silencio. La próxima vez (yo cometo muchos) espero que se decida por la segunda opción. Pilgrim, si este es Cervantes creo que en la ermita de donde lo sacaron estaba mejor.

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  2. Ya vivimos en un mundo ciertamente distópico de corte orweliano, con matices kafkianos, ya nos gustaría que Cervantes resucitara en forma de Quijote para deshacer tantos entuertos. Ya no tenemos ni verdaderos Sanchos pragmáticos en esta sociedad.

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    1. Orwell basaba el autoritarismo del Gran Hermano en la falta de información y nuestro propio Gran Hermano se basa en el exceso de información. Exceso de información que no nos afecta directamente. Ucrania, Venezuela, Siria... pero la mayoría de los españoles desconocen como funciona la Ley Integral de Violencia de Género.

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  3. TODO ES UNA MALDITA DISTOPIA , VIERON LA REPRESION EN ESTADOS UNIDOS EN SEATTLE EL 1 DE MAYO CONTRA LOS PROTESTANTES EN MARCHA PACIFICA CONTRA EL CAPITALISMO, UN ABUSO POLICIAL BRUTAL EN EL PAIS QUE DICE SER EL MAS LIBRE DEL MUNDO, SU CONCEPTO DE LIBERTAD ES UNA MALDITA DISTOPIA (NO EL CONCEPTO EN SI ,CERVANTES ) . PORQUERIAS MALDITOS VAMPIROS , PUTO CERVANTES ZOMBIE.

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