domingo, 5 de abril de 2015

Una pequeña lección de legislación para las hembristas


Amigas feminazis y amigos manginas, les hablaré de un concepto jurídico que quizás ignoran (en el mejor de los casos) o conocen pero violan sistemáticamente. Se trata de la presunción de inocencia. Se puede resumir en que todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario.
La presunción de inocencia se recoge en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Concretamente en el artículo 11, y lo expresan del siguiente modo:

Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se demuestre su culpabilidad, conforme a la ley y en un juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias a su defensa.

Con esto seguramente no habré descubierto América pero, aun así, muchas siguen teniendo dificultades para diferenciar entre acusado y culpable. Queridas enemigas del patriarcado, estar acusado de malos tratos no es lo mismo que ser maltratador.
Para condenar a un acusado se necesitan pruebas, pero aquí volvemos a tener un grave problema de percepción divergente. Para feminazis y manginas, el testimonio de una mujer es una prueba de carácter irrefutable para condenar a un acusado. Ahora bien, ¿es el testimonio una prueba por sí sola suficiente para condenar a un hombre?
La Prueba Testimonial es admitida por cualquier tribunal, sí, pero debe reunir un requisito imprescindible; debe tratarse de un tercero extraño al proceso. En otras palabras, el testimonio de la parte acusadora, sin pruebas que la corroboren, no es suficiente para condenar al acusado.
Por último, ¿qué es el In dubio pro reo? Es otro concepto jurídico que la Ley Integral de Violencia de Género vulnera una y otra vez. Dicho principio expresa que, en caso de duda, se debe fallar en favor del reo. Como hemos visto antes, un testimonio de una parte implicada en el proceso no puede ser considerada una prueba testimonial y, en caso de insuficiencia probatoria, el fallo del tribunal ha de ser en favor del acusado, según el principio de In dubio pro reo. En otras palabras, más vale culpable en la calle que inocente en prisión.

Espero que estas sencillas lecciones de legislación, tan básicas pero que muchos/as ignoran, sirvan para aclarar algunas dudas sobre nuestros derechos inalienables. ¿Seguro que no existe discriminación al hombre si se nos niegan algunos principios jurídicos básicos? 
¡Saludos!


4 comentarios:

  1. Estimado Tivipata:

    Llevo leyendo tus artículos todo este tiempo y todos me han parecido muy atinados excepto este. Mas que nada porque no son correctas tus afirmaciones.

    La mera palabra de la mujer SI ES PRUEBA SUFICIENTE para condenar a un hombre.

    http://derechotorcido.blogspot.com.es/2009/09/la-validez-del-testimonio-de-la-victima.html

    Solo tiene que reunir 3 requisitos (Que sea lógica, que se mantenga a lo largo del proceso y que no tenga intereses espurios) pero ni siquiera esto es una obligación automática. El Tribunal puede saltárselo y hacer excepciones cuando lo estime oportuno, en especial en temas de violencia de género:

    http://noticias.juridicas.com/articulos/55-Derecho-Penal/201104-23789125647522.html

    En cualquier caso, aun cuando no se reúnan los requisitos de ausencia de incredibilidad subjetiva, persistencia en la incriminación y verosimilitud en el testimonio, ello no supondrá la invalidez automática de la prueba testifical de la víctima. Son pautas de valoración que el Tribunal deberá atender para asegurar, en la medida de lo posible, el acierto en su valoración (sentencias del TS 906/2003 y 299/2004 de 4 de marzo). A estos efectos, la valoración deberá ser racional (artículo 717 de la LECrim.) y obtenerse en conciencia (artículo 741 de la LECrim.). Eso es así porque en circunstancias de violencia de género pueden concurrir elementos que determinen que la víctima no mantenga una actuación procesal uniforme durante la tramitación del proceso.

    Por tanto, querido amigo, si que vale la mera palabra de la mujer como prueba para condenar a un hombre.

    Curiosamente, a la inversa no.

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    1. Es cierto lo que comentas, pero yo no he dicho en el artículo que la mera palabra de la mujer no valga como prueba, sino que, en un juicio justo, no debería valer (al menos, sin pruebas o indicios que la sostengan). Es posible que no me haya explicado bien. Gracias por tu apunte y ¡saludos!

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  2. Ah, vale, entonces estamos totalmente de acuerdo. De hecho, a mi esta jurisprudencia me parece un auténtico disparate. primero porque se violentan derechos fundamentales, segundo porque si ellos mismos se ponen de acuerdo para presentar una doctrina y tercero porque sólo vale para mujeres contra hombres. Al contrario no. Y eso si que me parece el colmo de los colmos de la felonía jurídica.

    Tengo que decir que esta doctrina no nació en la época de la Ley de Violencia de Género. En realidad, la primera sentencia que otorgó este carácter de prueba de cargo a la mera palabra de la mujer sucedió en los años 90, en un caso de abuso sexual por parte de un médico a su paciente. Lo que pasa es que luego, con la LIVG, este tipo de sentencias se incrementaron y consolidaron una doctrina pacífica con la excusa de que en el ámbito donde ocurren este tipo de delitos, es muy difícil presentar pruebas por ser asuntos privados en la familia.

    Cosa que por cierto es justo al contrario,. Si existe un delito fácil de probar es precisamente la violencia de género, porque es el único delito que se repite en el tiempo con tal previsibilidad en el tiempo y en el espacio que para cualquier mujer sería sencillo grabar una prueba del maltrato. De hecho, la media en España son de casi 4 denuncias por cada hombre. Lo cual nos dice que la mujer ha tenido 4 oportunidades para obtener pruebas, cosa que en el resto de delitos es muy complicado que suceda.

    Saludos y sigue así!!

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    1. Muy interesante tu comentario. Y es cierto que el delito de maltrato continuado es más fácil de probar que la agresión puntual. Gracias por enriquecer la entrada. ¡Saludos!

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