sábado, 23 de mayo de 2015

Cordiales saludos, señor Évole






He escrito esta carta que seguramente no leerá. Imagino que su agenda estará lo bastante apretada como para leer todos los mensajes de seguidores que lleguen a sus cuentas de redes sociales, agradeciéndole su trabajo en tal o cual programa, o criticándolo, y puede, incluso, que esté hasta los coj… de atender peticiones (muchas de ellas seguro que absurdas). Pero como no me lleva más de treinta minutos pararme a escribirle, he decidido intentarlo. Mayor es el tiempo que invierto en encender mi ordenador cada día, por cierto (sí, ya habrá adivinado que tengo un Windows), así que el individuo que tasó el tiempo y dijo que era tan valioso como el oro lo exageró un pelín. Al final terminamos malgastándolo de una manera u otra, así que esta es una forma como cualquier otra de hacerlo, si no llega a usted, y puede ser muy productiva para mí (y quizá también para usted) si tengo la suerte de que llegue.

El motivo de mi carta no es la de iniciar una relación epistolar con usted, sino la de pedirle un pequeño favor. Sí, es verdad que no nos conocemos, pero cuando uno ve determinadas injusticias termina perdiendo el decoro y acaba pidiendo favores a señores desconocidos. Me gustaría que alguna vez tratara el tema de la industria de género. Sé que es un tema polémico, pero creo que a usted no se le conoce por su corrección política, precisamente. Es un tema jugoso, no me lo puede negar; la Ley Integral de Violencia de Género, las denuncias falsas (cómicamente reducidas a un poco creíble 0,01%), la industria que rodea y mercantiliza un tema como el maltrato a la mujer, jueces apartados de sus cargos, vetos a profesionales en televisión, información censurada (cómo periodista imagino que no le gustará especialmente esto), y de paso piense, como padre que es, que le parece la legislación en materia de divorcios y custodias.

Creo que da suficiente material para uno de sus programas, y estaría dando voz a miles de personas a las que se invisibiliza para no tener que cerrar este indecente negocio. Su programa ha dado voz a ministros de economía griegos o exetarras arrepentidos, que no dejan indiferente a ningún espectador y, en el caso de la entrevista a Iñaki Rekarte, causó más de una reacción encontrada. Respóndame (es una figura retórica, puede sustituirla por “pregúntese”) si una entrevista al juez Francisco Serrano, castigado por su incorrección política, y autor del libro La dictadura de género, no tiene valor periodístico.

Si tengo la suerte de que esta humilde petición llega a usted, le pediré que se tome diez minutos de su tiempo para leerla y, si decide ignorarla, me gustaría que me dedicara dos minutos más (ya puestos a pedir) para decirme por qué decidió hacerlo. Tal vez considere que las llamadas “políticas de igualdad” son estupendas, o que no lo son pero el problema no tiene el suficiente calado para dedicarle un programa, o quizá tema que las cientos de asociaciones feministas de este país orquesten una presión tan grande que haga peligrar la emisión del programa, o que no funcionará a nivel de audiencia, o que, simplemente, no es una cosa que dependa de usted y que debo ponerme en contacto con algún gerifalte de la cadena para la que trabaja.

Sea cual sea el motivo, me haría bien a mí y a los miles de afectados por las “políticas de igualdad” que expusiese la razón por la que no cree conveniente tocar el tema (si decide no hacerlo), aunque sea en 140 caracteres. No dudo de su calidad como periodista, ni de su compromiso con causas que afectan a miles de españoles (espero que apelar a su vanidad profesional funcione), así que estoy convencido que si lee esta carta al menos lo pensará. Espero atentamente su respuesta (llamadme iluso, si queréis).


Saludos cordiales. @eltivipata 



3 comentarios:

  1. No te molestes, amigo. Eso mismo ya o hice yo hace tiempo y ni flores. Fijate que el tio se ha metido con la mafia, con los bancos, con las eléctricas y con los políticos, pero no es capaz de meterse con el feminismo radical. Debe ser colosal el miedo que le tienen que hasta el mismísimo Evole no se atreve.

    Rebus

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    1. Es incomprensible ya que, como dices, meterse con las eléctricas, la mafia o los políticos tiene más enjundia, pero el problema puede ser que Évole es como una deidad para la izquierda, y todos sabemos quienes sostienen la izquierda. Tal vez tenga el mismo problema que Ricky Martín para salir del armario. No querrá perder "groupies".

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  2. Esto es una muestra del enorme poder que tienen las organizaciones feministas. Yo estoy seguro de que evole no apoya ciegamente las politicas de genero y discrepa con ellas. Tiene que estar con la soga al cuello. Seria el fin de su carrera profesional si hiciese un programa sobre el tema.

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