sábado, 9 de mayo de 2015

La generación de infelices crónicos







Madres encorajadas, vuestros hijos crecerán algún día, y cuando sean adultos habréis “creado” hombres y mujeres confusos, inseguros, frágiles y asustadizos. Carecerán de autoestima, y eso condicionará todas las relaciones afectivas de su vida. Cada vez que hacéis partícipe a vuestros hijos de vuestras guerras personales con quien fue vuestra pareja, legítimas o no, creáis individuos quebradizos, faltos de empatía, que nunca se sentirán queridos. No entendéis que el amor de madres y padres es el primero que los niños perciben, y el primero que aprenden, y que esas lecciones serán la base de todas sus relaciones futuras; amigos, parejas, sus propios hijos…
Cuando sembráis el odio hacia al padre, vuestro mezquino intelecto no entiende que también ponéis en entredicho el amor que vuestro hijo sentirá hacia ustedes mismas. El niño lo cuestionará, porque entenderá que vuestro cariño no es incondicional, y depende de que ellos desprecien a su padre para obtenerlo. La terrible sensación de no ser queridos por el padre, y queridos por la madre pero con condiciones, será una losa que no mejorará con el paso de los años, sino todo lo contrario.
¿Creéis que eso no tendrá “efectos secundarios”? ¿Qué vuestro forma de “educar” no tendrá consecuencias? Cuando llegue la adolescencia, muchos de esos niños inseguros y asustadizos utilizarán la violencia como válvula de escape. Los vemos cada día en las noticias. ¿Acaso crees que esos muchachos y muchachas que beben hasta perder el conocimiento, que acuden a las inmediaciones de los campos de fútbol para zurrarse con otros, o tienen relaciones sentimentales tóxicas vienen de familias estructuradas, o que llevaron un divorcio maduro y responsable? La mayoría de ellos no tuvieron infancias normales, ni fueron educados por padres normales, y un porcentaje nada despreciable de ellos son monstruos que vosotras, con vuestro egoísmo y malsano rencor, habéis creado.
Y aunque no desarrollen conductas violentas o terminen consumiendo drogas, serán incapaces de desarrollar relaciones afectivas normales con nadie. ¿Cómo puede un adulto querer de forma madura y sana a alguien si, cuando eran pequeños, nunca se sintieron queridos? Los niños a los que hoy sembráis odio serán mañana adultos inseguros, con baja autoestima, escasa madurez para afrontar cualquier tipo de relación afectiva (amistosa o sentimental), poca tolerancia a la frustración, tendrán miedo, no serán buenos padres… En pocas palabras, serán infelices crónicos. Y vosotras os llevaréis todo el mérito.
Y no creáis que no habrá consecuencias para vosotras. La mayoría de ellos no sentirán por ustedes más afectos que el que ustedes le habéis enseñado a que tengan con los demás. No seréis sus admiradas referencias. No sentirán respeto por vosotras. Os acusarán. Os culparán de todo lo malo que les pase, incluso de aquello de lo que no sois responsables. Y tendrán razón. Porque estarán afrontando la vida con las nefastas herramientas que le habéis puesto en sus manos.
Y por vuestra parte, ¿cuál es el amor que sentís por ellos? ¿Podéis querer a un hijo y poner vuestro rencor por encima de su salud y bienestar futuros? ¿El odio que sentís hacía el tipo que os puso los cuernos, o no os apreció en la medida que vosotras creíais que merecíais, es más importante que educar a niños sanos, maduros y emocionalmente fuertes? Vacunamos a los niños para evitar que de adultos padezcan determinadas enfermedades. Pues bien, el afecto, las separaciones responsables y, por supuesto, la custodia compartida, son también vacunas para que los niños eviten que de adultos padezcan otro tipo de enfermedades.




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2 comentarios:

  1. Lamento decir que como hija de una mujer que destruyó mi infancia, mi adolescencia e intentó también destruir a mi padre, tengo que darte la razón.

    Es triste, pero incluso cualquier psicólogo lo sabe, el maltrato psicológico es más peligroso que el físico, deja secuelas. Cuando un niño ve diariamente como su padre o su madre lastima con alevosía a su ex pareja o su pareja se produce un cambio cultural en esa familia. Los niños son como esponjas, todo lo bueno y malo que los rodea lo absorben.

    Es muy dificil una vez que has vivido eso, salir de ese circulo donde te esta permitido cobrarte el daño que te han hecho, es muy fácil dejarse llevar por el: si solo me he encontrado con cabrones en esta vida, yo también seré una cabrona y a tomar por culo el mundo... que intentar hacer las cosas bien porque REALMENTE no deseas acabar como tu padre o tu madre, quieres una vida normal.

    Es una herencia tóxica tal como lo es el supuesto pecado original del que tanto habla la biblia. Sino tienes una mente fuerte, acabas siendo un maltratador (hombre o mujer) o buscas como víctima pasiva de maltratos, a un hombre o mujer lo suficientemente tóxico para que llegue a maltratarte a ti.

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    1. Por desgracia, no podemos esperar que todos esos niños muestren la fortaleza psicológica para pasar página. Muchos carecen de los recursos mentales para olvidar el pasado y se convierten en personas muy nocivas, primero para sí mismos, y en muchos casos para los demás. ¡Saludos!

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