domingo, 28 de junio de 2015

Hembrismo primitivo







Un grupo de mujeres se manifiestan contra el alzamiento militar de 1936, que sumiría a España en una terrible dictadura en los postreros cuarenta años. En principio podríamos elogiar el espíritu democrático de estas manifestantes, protestando contra el fascismo que se extendía inexorablemente por el país, pero si reflexionamos sobre el mensaje que enarbolan en sus pancartas, veremos una enorme prueba de ese hembrismo cuya existencia se empeña en negar el feminismo actual.

Preferimos ser viudas de héroes que esposas de cobardes.

Mujeres alentando (aunque más que dar aliento, la expresión más precisa sería presionar) para que los hombres acudan al campo de batalla a defender la República y la democracia. Desprecian a los hombres que, atenazado por el natural miedo a los horrores de la guerra, no quieran tomar parte en ella, pero al mismo tiempo prefieren empuñar pancartas a fusiles, y defender ellas mismas esa democracia. Supongo que es más fácil que lo hagan otros. Tal vez piensen que la guerra es feudo de los hombres. Un pensamiento machista que, sin embargo, no es sorprendente ni infrecuente en el feminismo radical. Al fin y al cabo la ideología es esférica como la Luna, y los extremos terminan tocándose en la cara oculta.

No. La guerra no es feudo exclusivo de los hombres. Los romanos lo aprendieron cuando Boudica, la reina de los icenos, redujo la ciudad de Londinium a humo y cenizas. Las feministas de la fotografía podrían haber tomado ejemplo de las soldados soviéticas, que hicieron temblar a los oficiales nazis con los certeros disparos de sus rifles de precisión. Podrían haberse sumado ellas mismas a la guerra, en lugar de enviar a sus maridos a la muerte, como las milicianas kurdas que luchan contra el fanatismo del ISIS. Esas mujeres no se escudan en sus maridos para que las defiendan de la barbarie, sino que empuñan ellas mismas obsoletos rifles rusos y hacen estragos entre sus enemigos.

Sin embargo, el feminismo del que presumen las mujeres de la fotografía es el feminismo oportunista y chantajista. Tú vas a la guerra, tú malvives en el barro, tú mueres en las trincheras. Si no lo haces serás un espantadizo, si tienes miedo no eres un hombre, no serás digno de ser amado por nosotras, te repudiaremos por tu ignominiosa cobardía. Ese es el mensaje que transmiten, esa es la honorable reivindicación que defienden.


En este artículo (aquí) ensalzan esa actitud hembrista/machista. Las elevan a la categoría de heroínas y ni siquiera hacen la más mínima mención a esos hombres a los que azuzaban a matar y morir en el frente. Muchos de los cuales no regresarían jamás. 




Más en @eltivipata






No hay comentarios:

Publicar un comentario