viernes, 5 de junio de 2015

Órdago a Diana Aller







Diana Aller es una convencida feminista. Convencida de la necesidad de la lucha feminista, de la existencia de un patriarcado que acecha agazapado esperando la más liviana señal de relajación en la beligerancia feminista para saltar sobre ellas y condenarlas de nuevo a la servidumbre machista. Me gustaría presentarte a algunas de las mujeres que pululan por mi blog. Sí, he dicho mujeres, no hombres con mal perder luego del triunfo feminista que celebras en tu último artículo. Mujeres que no están tan convencidas como tú sobre las bondades del feminismo actual. Mujeres víctimas de aquellas que dicen luchar por las mujeres y se arrogan la lucha contra la opresión.

Diana Aller me censuró un comentario que escribí en uno de sus artículos. Me dirigí a ella con el respeto debido, pero tomó la decisión de dejarlo allí, al otro lado del filtro de moderación de comentario, cual subsahariano al otro lado de la verja de Melilla. Decidió que no apareciera en su blog y tuvo todo el derecho del mundo a hacerlo. Al fin y al cabo es su blog. Su casa. Y deja entrar en ella a quien le apetece. A continuación transcribiré con la mayor literalidad posible el mensaje que le envié y que ella decidió condenar al limbo de internet, donde están los spam publicitarios y los mensajes que escuecen.

"Te recuerdo que tienes dos hijos varones. Presumiblemente serás abuela paterna algún día, y la política de “igualdad” que defiende los partidos políticos a los que apoyas podría hacer que vieses a tus futuros nietos menos que al cometa Halley."


Luego publicó un segundo mensaje que le envié, quejándome de que no publicara mi mensaje anterior. Este segundo mensaje si lo hizo público, pero el anterior lo dejó en el cajón de los calcetines perdidos.


"Ahora sé por qué eres tan "podemista" Compartes muchas cosas con el señor Iglesias, como una incoherencia en el discurso-acto. Don Pablo presumía de su talante de debate pero se ha negado a sentarse a debatir con algunas formaciones políticas; tú sueles publicar mensajes donde te critican y yo, escribiéndote con bastante respeto, me censuras (en tu entrada anterior). ¡Saludos!"


Diana Aller, eres madre de dos hijos varones muy jóvenes. Tal vez aún veas lejos el día en que te lleven la feliz noticia de que esperan ser padres pero, a veces, la Tierra gira más rápido de lo habitual y, cuando menos lo esperes, ese día estará pegando a tu puerta. Seguramente sepas que el cincuenta por ciento de los matrimonios acaban en divorcio. Teniendo dos hijos es más que probable que veas a uno de ellos acabar su matrimonio de manera amistosa o a tortas en un juzgado. Quiero que hagas un pequeño ejercicio de imaginación -eres escritora, así que no andarás escasa de ella- y pienses, por un momento, que uno de tus hijos se ha divorciado y su exmujer es una de esas acaparadoras, de las que dice no verás a tu hijo hasta que lo decida un juez y que, por supuesto, no le concederá la custodia compartida.

El juez le concederá la custodia monoparental y a tu hijo le tocará ver a tu nieto martes y jueves de cinco a siete. Ni tú ni yo somos abuelos, pero he oído decir que a un nieto se quiere tanto como a un hijo, así que piensa en el amor que le profesas hoy a tu hijo y trasládalo a nuestra particular fantasía. Imagina cómo te sientes ante el “justo” reparto de horas entre ambas familias. Imagina estar más pendiente del reloj que disfrutar de tu nieto. Imagina verlo más grande cada vez que tu hijo te visita de su mano, y más espabilado, y más hablador, y saber que te estás perdiendo sus primeros pasos en la vida. Imagina a tu nieto convertido en un hombrecito de doce años –una edad similar a la que tiene tu hijo hoy- y que adore a su familia materna mientras la paterna (incluyéndote a ti) le parezca prácticamente extraña.


No creas que te he transportado a los mundos de Tolkien. Es una realidad que viven miles de mujeres en estos momentos, y las encontrarás en abundancia entre mis lectores. Sólo tienes que pedirme que te presente a una y podrás hablar con ella. Tal vez, incluso, corras el riesgo de abrir los ojos, y ver que esa lucha feminista que tanto idealizas no sea tan inmaculada como crees. Seguramente no aceptarás esta “cita a ciegas” con alguna de esas mujeres de las que hablo. Tal vez no lo hagas porque no crees que esto te vaya a pasar a ti –aunque sería muy egoísta apoyar leyes injustas sólo porque creas que tienes pocas posibilidades de que te afecten a ti- o puede ser que tengas ese miedo a lo desconocido que todos sentimos alguna vez. De todos modos te lanzo ese órdago. Tú decides, Diana.    




Más en @eltivipata


   

9 comentarios:

  1. ME SIENTO TAN IDENTIFICADA... ME HA EMOCIONADO REALMENTE. GRACIAS.

    Una abuela paterna.

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    1. De nada. Un placer hablar de temas de los que nadie habla en los medios de adoctrinamiento que llamamos televisión.

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  2. Son las injusticias de la vida que hasta que se viven en primera persona...
    Es poner a la ideología y las creencias por encima de los sentimientos de empatia por las otras personas....y que en un espejo puedes ser tú mismo
    Fanatismo e irracionalidad....

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    1. Y contra el fanatismo sólo hay una cura; la lectura. Por desgracia vivimos en la sociedad que vivimos... ¡Saludos!

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  3. Vaya chorrada de post que no tiene que ver ni con el feminismo ni con Diana. ¿Buscas el éxito o más visitas poniendo su nombre en un post? Qué triste.

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    1. La ley da más derechos a las mujeres en divorcios sangrando a padres y quedándose con la custodia de los hijos, la casa, el coche... Oh patriarcado qué cruel eres!

      El feminismo tiene que ver con lo que a ti te salga del coño, maja.

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  4. Diana tiene la custodia compartida con sus hijos, qué leches le estás contando palurdo?

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    1. ¿Has leído el artículo? La critico por su obstinada defensa del neofeminismo (que apoya la custodia monoparental materna) y como ésto le puede afectar a una madre de dos hijos varones.

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  5. Parrafada mema al canto. Con ciencia ficción especulativa incluida. Total, porque no te deja hacerte notar en su blog

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