miércoles, 29 de julio de 2015

La que se avecina







Una serie polémica -pese a que muchos puedan pensar que se trata de la típica serie de comedia ligera made in- y que ha sido objeto de quejas de numerosas asociaciones. Con sutileza y de manera cómica, ha tratado en muchas ocasiones temas relacionados con la exaltación de la maternidad, las relaciones tóxicas, el acaparamiento e, incluso, las falsas denuncias por violencia de género. En un medio masivo fuertemente influenciado por el feminismo, siempre es agradable encontrar oasis de cordura como La que se avecina. Hagamos un breve repaso de sus personajes.



Estela Reynolds

Una madre nefasta e irresponsable, que siempre ha priorizado su fracasada carrera como actriz y vedette a su propia hija. Lola ha crecido con una evidente falta de cariño, y no duda en “abrir el cajón de mierda” y reprocharle constantemente la ausencia de un referente materno. Pero lo peor, si cabe, es que le negó la posibilidad de conocer a su padre, Fermín, y a éste, la oportunidad de poder ejercer su paternidad. Eso sí, engañó al ingenuo espetero y le hizo creer que la joven era discapacitada psíquica para sacarle una pensión. Sin una profesión real conocida, esa pensión era la única fuente de ingresos de Estela.



Lola Reynolds

Sin llegar a los extremos de su madre, Lola también ha demostrado ser una madre negligente, que dejó todo el peso de la crianza de su hija Úrsula en su marido, Javi. En una ocasión, además, abandonó a ambos y permaneció desaparecida durante meses.



Nines Chacón

Con la excepción de Estela, la madre más nefasta de la comunidad de vecinos de Mirador de Montepinar es sin duda Nines Chacón. Económicamente dependiente de su prima, sin trabajo conocido en los últimos siete años (aunque entró recientemente a trabajar como camarera en el bar que regenta Fermín Trujillo), se define a sí misma como empresaria de su vagina, pues es propietaria de un inmueble y recibe una pensión merced al padre de su hijo, Antonio Recio. Es una madre descuidada, indiferente a la educación de su hijo, y que antepone “estar de charleta” con sus amigas a ayudar al pequeño toñín con sus deberes.



Araceli Madariaga

Aunque sale ganando en la comparación con las otras madres de Mirador de Montepinar, Araceli ha abandonado a su hijo en varias ocasiones para “encontrarse a sí misma” en lejanos y exóticos lugares de contemplación como el Tíbet. Después de tres años de ausencia, vuelve a aparecer y desaparecer en varias ocasiones.



Judith Becker

Uno de los personajes más inmorales de la serie; egoísta, caprichosa, materialista, irresponsable, insegura e inmadura. Desde luego, no es la madre del año, pero sobretodo ha demostrado ser cruel y vengativa con su exmarido, Enrique Pastor. En más de una ocasión ha usado al hijo en común, Dilan, como arma arrojadiza, amenazándole con no dejárselo ver “hasta que haga la primera comunión”. En una ocasión en que Enrique le sostuvo del brazo para que se marchara de la casa del concejal, Judith le amenazó con denunciarle, en un claro guiño a la facilidad con la que muchas aprovechan las absurdas leyes y frivolizan con la violencia de género. Aunque Judith trató de impedirlo, Enrique Pastor consiguió un régimen de custodia compartida para Dilan.



Por su parte, la serie rompe con los negativos estereotipos paternos que abundan en la televisión, y que suelen representar al padre como descuidado, torpe, irresponsable y estúpido (¿os suena de algo Homer Simpson?). En La que se avecina, normalmente son los padres (Javier Maroto, Fermín Trujillo y Enrique Pastor) quienes ejercen una paternidad responsable. O el caso de Coque, pareja de Nines, más entregado a la educación de Toñín que su propia madre.

La serie está llena de otros guiños de personajes secundarios, como el de un trabajador de la compañía eléctrica al que había abandonado su mujer, llevándose a las mellizas, a las que tenía que pagar una pensión mensual que le había obligado a pluriemplearse, lo que le dejaba poco tiempo para estar con sus hijas. A su vez, seguía pagando el chalé en el que su exmujer vivía con su nueva pareja, que pasaba más tiempo con las mellizas que él, y a quien habían empezado a llamar papá.



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HEIL MACARENA,  lo que silencian los medios, AQUÍ






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