sábado, 22 de agosto de 2015

Perspectiva de género






Todo movimiento social, político, cultural o de cualquier otra índole es inseparable de su contexto. Es un error común del feminismo -en el ejercicio de analizar y entender la historia- interpretar episodios pasados según la visión actual. Un grave error en que no debe caer nunca un historiador. Pongamos un par de ejemplos:


Todos los historiadores coinciden en que el surgimiento de la democracia en Atenas en el siglo V antes de Cristo –el llamado siglo de Pericles- fue un importante avance político y social. Sin embargo, la democracia ateniense aceptaba y avalaba la esclavitud, y además negaba el derecho al voto a la mujer. Es evidente que, viéndolo según nuestro contexto actual, no es una maravilla. Sin embargo, la democracia ateniense ha de ser analizada en su contexto histórico; una época donde los reinos eran regidos por reyes que hacían justificar su omnipotencia por los mismos dioses, y que imponían una voluntad férrea e incuestionable. Por tanto, la democracia ateniense si fue un gran desarrollo en su época.


Abraham Lincoln ha pasado a la historia por ser el presidente que abolió la esclavitud en Estados Unidos, y es una de las figuras más respetables de la historia americana. Sin embargo, Lincoln se oponía a que el hombre negro pudiese votar. ¿Sería justo decir, por tanto, que Lincoln era un racista que dificultó el desarrollo del hombre negro en los Estados Unidos? Es evidente que no, porque de nuevo ha de situarse en su contexto histórico.


Ejemplos como estos son numerosos en la historia. El feminismo, sin embargo, es especialista en descontextualizar los eventos históricos que les interesa. Es lo que llaman “perspectiva de género”, que no es otra cosa que un eufemismo de manipular y tergiversar la historia. Cuando en la época pre-industrial, industrial y post-industrial se estableció el “reparto de roles” en el ámbito laboral, el feminismo nos convenció de que se trató de un “negocio” redondo para el varón –que trabajaba fuera de casa- y que supuso décadas de discriminación para la mujer –relegada al ámbito doméstico-. Aunque es indefendible dicho reparto, el feminismo tergiversó el contexto en que se produjo esa partición, descontextualizando el hecho, aplicando la visión actual a una época muy diferente de la nuestra.


Ahora bien, ¿de verdad fue un negocio tan redondo para el hombre como nos vende la “historiografía” feminista? Si tenemos en cuenta la visión actual que tenemos del trabajo -30 horas semanales, un salario mínimamente decente, derecho a indemnización por despido, bajas, subsidios por desempleo, etc…- relegar a la mujer al ámbito doméstico habría sido una injusticia lacerante pero, como he dicho, eso sería descontextualizar la historia.


¿Cómo eran los trabajos de la era industrial? Jornadas de hasta doce y dieciséis horas -sin días de descanso- en condiciones duras e insalubres, donde los accidentes laborales eran muy frecuentes. Por supuesto, si un trabajador quedaba lisiado –lo que era terriblemente común- era despedido sin indemnizaciones. Desde luego, nadie volvería a contratarle, por lo que su destino era la mendicidad. Aunque, al menos, tenían independencia económica, dirían las feministas. La realidad es que el salario de los trabajos de la era industrial daba apenas para comer y vivir hacinados en bloques de vivienda para trabajadores que se erigían, precarios, a las afueras de las ciudades. Esas eran las condiciones del reparto de roles en su contexto histórico, amigos, por lo que no fue un “negocio redondo”.


Ahora bien, con este texto no pretendo defender el reparto de roles, que fue injusto a todas luces –ya que toda mujer debería haber tenido el derecho de escoger entre ser explotada en el ámbito doméstico o ser explotada en una factoría-, pero es justo señalar las trampas, manipulaciones y falacias de la llamada perspectiva de género. Espero que la historia “feminista” no se incluya en los libros de historia que nuestros hijos, o las generaciones que le sucedan, lean en las escuelas.






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Heil Macarena. De lo que no se atreven hablar los medios. Más información aquí




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