jueves, 6 de agosto de 2015

Sexo y feminismo






El feminismo arguye en su discurso que la cosificación sexual es una de las innumerables armas de que dispone el patriarcado para someter a la mujer. Pero, ¿existe la cosificación sexual? 


Se entiende la cosificación sexual como la reducción de la persona y, sobretodo, de sus cualidades intelectuales o valía personal a su atractivo físico. Según el feminismo, la cosificación sexual afecta en exclusiva –o en la mayoría de los casos, según feministas menos radicalizadas- a la mujer, y hacen referencia a la imagen que los medios de comunicación, cine, música, moda y publicidad fabrican de la mujer, así como algunos trabajos como bailarinas eróticas, prostitución y pornografía. Ahora bien, ¿hasta qué punto el hombre o mujer “objetos” aceptan o explotan esa condición para obtener un beneficio –generalmente económico-? 


 El cine es feudo de guapos. Eso es un hecho, que además en la actualidad afectan a hombres y mujeres por igual. Atrás ha quedado el tiempo en que un actor no muy guapo –como Robert De Niro o Robin Williams- podía triunfar en el celuloide y protagonizar películas de gran impacto comercial –y aun así, fueron honrosas excepciones también en su época-. Los actores no atractivos están condenados a tres tipos de papeles: 1) Protagonistas en films cómicos. 2) Secundarios. 3) Protagonistas en cine de autor. 


Así tenemos claros ejemplos de actores de enorme talento y profesionalidad (Paul Giamatti, Steve Buscemi o Toni Collette) relegados a papeles secundarios por no adecuarse al elevado listón físico que exige la mayor industria de entretenimiento del mundo; Hollywood. Los actores que monopolizan el cine actual –en especial, los blockbusters- son Christian Bale, Scarlett Johansson, Chris Pratt, Jennifer Lawrence, y un largo etcétera. Pero todos tienen algo en común; ellos son altos, de torsos esculpidos, caras angulosas y prominentes mandíbulas, y ellas son curvosas, de generosas proporciones y rostros armoniosos. Podemos acusar al cine de superficial, pero no de cosificar sexualmente a uno de los sexos. La paridad hace mucho tiempo que aterrizó en Hollywood, y cada vez son más las cintas que utilizan a tipos fornidos y descamisetados como Channing Tatum como reclamo sexual para una enfervorecida masa de libidinosas jóvenes. 


 ¿Qué me dicen de la música? En la actualidad, parece requisito indispensable aparecer semidesnudas en videoclips y conciertos para tener éxito y, a ser posible, en actitudes cargadas de erotismo o sexualidad. Claros ejemplos de ello podrían ser exitosas cantantes como Kate Perry, Rihanna o Nicki Minaj; artistas hipersexualizadas. Pero, ¿hasta qué punto es imposición de la industria musical y hasta qué punto son herramientas usadas por las mismas artistas para generar, precisamente, controversia, escándalo y polémica? ¿No son, de hecho, las mismas tácticas que utilizan grupos feministas como Femen cuando se desnudan para reclamar atención de los medios? ¿Quién decide cuándo es moralmente lícito enseñar los pechos? En cualquier caso, en la industria musical vemos el mismo fenómeno que en el cine; hombres que utilizan su cuerpo como reclamo del fiel público femenino. 


La publicidad suele ser atacada con frecuencia por el feminismo -¿qué no es atacado por el feminismo?- pero, dicha publicidad está protagonizada por modelos. ¿No es condición, per se, ser “objeto” en la profesión de modelo? Es cierto que algunos anuncios publicitarios son de pésimo gusto pero, ¿alguien puede pensar que tienen alguna incidencia real en el hecho de que un tipo se crea con derecho de disponer de una mujer a capricho? ¿Ver un anuncio donde se enfoca una parte concreta de la anatomía de la mujer puede convertir a alguien en agresor sexual? ¿En qué estudios empíricos, en qué pseudo-ciencia social o de sexualidad se apoya el feminismo para afirmar tales cuestiones? 


Por su parte, las trabajadoras sexuales –un amplio y heterogéneo grupo que podría abarcar desde prostitutas a strippers, masajistas eróticas, modelos eróticas o actrices pornográficas- que ejercen su profesión de manera voluntaria, ¿por qué habrían de ser obligadas a ejercer otras profesiones, probablemente peor remuneradas, porque un colectivo o conjunto de ellos consideran que son un obstáculo para su lucha? El feminismo comete dos errores impropios de un movimiento que se proclama defensor de la mujer:

1) Considerar que todas las trabajadoras sexuales son forzadas por las circunstancias. Mujeres económicamente deprimidas, que no ven otra salida a su desesperada situación de precariedad que dejarse explotar. Victimizar a la trabajadora sexual. Despojarle de su libertad de decisión, cuestionar sus recursos y su capacidad para escoger caminos alternativos si realmente fuese su deseo, sobreproteger a la mujer con un discurso maternalista, como si la prostituta o actriz porno fuese un ser infantil, carente de la madurez necesaria para hacerse responsable de sus propias decisiones. 

2)Acusarles de promover la cosificación sexual de la mujer, cayendo en el error demagógico de creer que una mujer representa a todas las demás, cuando cada individuo –hombre o mujer- debe representarse únicamente a sí mismo. Atentar, de ese modo, con la individualidad de la mujer. Imponer una ideología que aglutina a todas las mujeres como un todo indivisible. Satanizar su profesión, generando en muchos casos conflictos en la propia mujer, en lugar de normalizar su oficio para que sea aceptado con naturalidad por la sociedad. ¿Os imagináis una sociedad en la que una mujer pueda decir soy prostituta sin que eso genere controversia o abierto rechazo? ¿Ayuda el pensamiento feminista a ello? 


El feminismo no es un movimiento liberador de la sexualidad femenina, sino un movimiento castrador, autoritario. El feminismo niega el hecho de que la sociedad humana es una sociedad sexualizada, y que el atractivo físico es un capital que, tanto el hombre como la mujer que tienen la suerte de poseerlo, pueden utilizar y sacarle provecho, e incluso rentabilidad, sin que eso sea menoscabo de su valía como persona. El feminismo debería aprender la lección del feminismo primitivo de que la prohibición o estigmatización, por norma, no ayudan a solucionar problemas.




Más en @eltivipata    



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1 comentario:

  1. Otro iluminado más explicando lo qué es el feminismo....my goodness!

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