viernes, 14 de agosto de 2015

Vuelta al #medievo








Hace poco fue tendencia el hashtag #MachismoMata como respuesta al brutal doble crimen de Cuenca. Lo que debería ser un acto público de repulsa por ambos asesinatos, se convirtió en un repulsivo acto de acusaciones sumarísimas. Era francamente lamentable leer tweets de gente pidiendo sangre sin discriminar de quien, o mejor dicho discriminando. Resultaba paradójico, que una moderna red social se convirtiera, de repente, en una máquina del tiempo que nos transportaba a una pequeña aldea medieval. Como cuando un judío era sospechoso de cometer alguna felonía, y los embrutecidos aldeanos salían a las calles con aperos de labranza y antorchas, a la caza de todo judío que encontrase en su camino, para saciar una bárbara y visceral sed de sangre.


Ninguna mención a las chicas, ningún gesto de apoyo o condolencia a sus familias pero, además, tampoco hubo ninguna o casi ninguna condena a Morate, el verdugo que puso fin a sus jóvenes vidas. El asesino de las chicas no parecía ser él, sino la “sociedad”, el “machismo”, el “terrorismo machista” y otros conceptos abstractos e intangibles. Aquel hashtag se convirtió en la ocasión de muchas gentes de escasa sesera y virtudes para vomitar odio. Pocos tuíts serios y rigurosos, constructivos e inteligentes. Por supuesto, hubo excepciones. Me agradó leer algunos tuíts de cordura entre la vomitiva maraña de acusaciones sumarias, segregación e incitación al odio. Hubo hombres y mujeres que me devolvieron la esperanza de que aún queda gente lucida, y no todos son espíritus menores que se dejan llevar por los más bajos instintos humanos.


Un exponente de ese feminismo generador de odio es la twittera Barbijaputa. Como humorista no es precisamente Groucho Marx. Sus carencias en ese aspecto son evidentes; humor zafio y fácil, casi infantil, sin alarde de ingenio. Para colmo, le hacen muchas gracias los chistes de Zapata, y les recuerdo, queridos lectores, que hacían referencia a chicas violadas y asesinadas. Miembra de ese Club de la Comedia en que parece haberse convertido la analfabeta y desmemoriada izquierda española, y no sólo lo digo por los chistes de Zapata y compañía, sino por el continuo ridículo que hace el Secretario General del PSOE cada vez que abre la boca o su cuenta de Twitter, o por la trayectoria política, efímera y frugal como el veranillo de San Martín, de las nuevas formaciones políticas de la izquierda. Pero, si como humorista no pasará a los anales de la historia, cuando Barbijaputa se pone seria y filosofa sobre el amor, o cualquier otra cosa, es aún peor. Textos sencillos, carentes de recursos lingüísticos, escasas perífrasis, propios de adolescentes con ciertas inquietudes literarias pero con mejores intenciones que habilidades. Si las formas no son un alarde de talento retórico, el mensaje de sus escritos no es mucho más interesante. Pareciera el diario de una chiquilla, con limitada creatividad y poco oficio.


Pero el responsable de aquel hashtag que nos atañe en este artículo fue Pedro Sánchez. Sí, líder de un socialismo que no convence, y que ve impotente cómo se cierra el despacho de la Moncloa en sus narices, a medida que se acercan las elecciones generales. Un ser abyecto, miserable, que aprovechó el doble crimen de Cuenca para sacar rédito electoralista. Un todo vale para ganar elecciones, aunque sea profanando mujeres asesinadas. En su mensaje, pedía al gobierno que “actuara” contra los crímenes machistas sufriendo, lo que parece ser, una variante común de Alzheimer; el Alzheimer político. En los siete años de gobierno de Zapatero, murieron más de cuatrocientas mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas. ¿Dónde estaba el gobierno, Señor Sánchez?



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3 comentarios:

  1. Esa misma semana dos madres han matado a sus hijos. Eso ya no es un problema social ¿no?

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