viernes, 4 de septiembre de 2015

Carmen López, una mujer que siempre está en el lugar equivocado



Carmen López. Concejal de Ciudadanos


Hasta hace poco tiempo, la existencia de Carmen López –candidata a la alcaldía del pequeño municipio sevillano de Castilleja de la Cuesta- me era completamente ajena, aunque conocerla fue un placer innecesario y desaconsejable. De todas las cualidades que convierten a Carmen López en un personaje brusco en formas y contenido, destaca de primeras su malentendido concepto de lenguaje directo, que ella convierte en un eufemismo de comentarios soeces y expresiones de tabernero que harían sonrojar a más de un curtido marino. Para ella, la custodia compartida es –cito textualmente- cagarse en los derechos de los niños, y que es absurdo el permiso por paternidad cuando a la que rajan de arriba abajo –de nuevo cito con la mayor literalidad- es a la madre. Un primer vistazo nos permite notar que no posee, precisamente, el estilo alambicado y culterano de Góngora, pero más allá de sus evidentes limitaciones, Carmen nos sorprende con ideales radicalmente opuestos a los que defiende el partido que dice representar. Que no leas con asiduidad pase, pero que no leas el programa electoral de tu partido tiene miga, Carmen.


Cuando se la enfrentó al hecho de que sus particulares opiniones acerca de los derechos de los niños no representaban las ideas generales de Ciudadanos, le poseyó el espíritu de Tarquinio el Soberbio, y con una altanería impropia de quien ha conseguido muy poco en su frugal y –esperemos- efímera aventura política, increpó a sus discrepantes con una agresividad desproporcionada a la “afrenta” sufrida. Comentarios arrogantes, déspotas y altivos. Si antes de alcanzar un cargo público se pavonea ante el vulgo con las dignidades de una emperatriz, no puedo imaginarla con un bastón de mando, aunque sea el de una localidad de diecisiete mil habitantes como a la que aspira. Luego comenzó a proclamar a su escasa audiencia –básicamente formada por dos troles de Twitter llamados Peggy-Hipatia y Vimes Femifepuldo- que estaba siendo objeto de una cruel persecución por una banda organizada de machistas. Comenzó a cultivar una imagen de víctima que ella misma contradice en sus siguientes tweets, cuando insulta y amenaza con una facilidad pasmosa –y eso que dice haber sido actriz, lo que no habla muy bien de su talento interpretativo-.


Amenazó con denunciar a todo aquel que hubo participado en tan cruel acoso y, presa de una rabia incontenida, se desgastó la yema del dedo índice bloqueando a cuantos le dijo “buenas tardes” ese día. No hubo purga más grande desde los tiempos de Stalin. En su frenesí bloqueador no dudó en sentenciar a la propia Patry Ocaña, compañera de Ciudadanos –y superior-.


Pero viendo su trayectoria –bastante reciente, por otra parte- me ha asaltado una duda; estamos ante una mujer perseguida por los infortunios. Cuando participó en el certamen de belleza Miss España –sin duda, un concurso nada frívolo al que suelen acudir en tropel las declaradas feministas como ella-, denunció haber sido víctima de otra persecución, esta vez, por miembros de la organización de tan profundo concurso. Si bien he dicho antes que su prosa no posee el culteranismo de Góngora, el lenguaje ramplón de los programas de cotilleo lo domina a la perfección, y aseguró a Sálvame que un miembro del jurado que -según ella- tenía una afamada posición en el mundo del fútbol, le requirió accesos carnales para encumbrarla como reina de la belleza. Y con su acostumbrado estilo elegante y refinado cual marino ebrio, dijo que una Miss era una muñeca hinchable con todos sus agujeros abiertos. Por desgracia para ella, no obtuvo su solicitado Sálvame Deluxe.


Pero, la desdichada Carmen López volvió a ser víctima de otra persecución cuando una no mencionada organización orquestó indemostradas campañas para difamarla, como vemos en este extracto de un artículo de ABC fechado el 19 de mayo de este mismo año.







Y ahora dice ser perseguida por una peligrosa banda que organiza scratches twitteros… Sin duda se trata de una política seria, que no frivoliza en absoluto sobre la violencia de género al presentarse a sí misma como víctima y, sobretodo, con una credibilidad sin mácula –sólo le falta decir que también es perseguida por los Anunakis-. Esperemos que recapacite. Yo, por lo menos, le daré un voto de confianza. Total, será el único voto que reciba.




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1 comentario:

  1. Buenísima la entrada y en general el contenido del blog. Mi más sincera enhorabuena al autor.

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