domingo, 20 de septiembre de 2015

Paternidad forzada




El tema que aquí trato es, por su complejidad y la división de opiniones que puede generar, uno de los más polémicos que he tratado. Hablamos de diferentes tipos de paternidad forzada y de ética reproductiva. Siempre he defendido el derecho de la mujer a interrumpir su embarazo, pero como sucede con las reivindicaciones feministas, los hombres y sus derechos quedan completamente olvidados por la ideología de la igualdad.


En Karlsruhe, Alemania, un padre descubrió que sus hijos de 12, 14 y 15 años eran fruto de relaciones extramaritales de su exesposa. En el momento en el que llevó el caso al Tribunal Supremo, la infiel esposa convivía con el padre biológico de los niños, con el que formalizó su otrora clandestina relación. Antes, los tribunales ordinarios le habían dado la espalda al engañado, que reclamaba dejar de pasar pensión y que le devolvieran lo que tantos años había estado depositando. Pese a que demostró el engaño con pruebas genéticas, el juez mantuvo la pensión al padre, cuyos hijos vivían con su madre y su progenitor biológico. Elevó el caso al Tribunal Supremo Alemán y, esta vez, consiguió que le fuera devuelto el dinero. El padre biológico debía restituir el pago de la manutención del estafado.  


Judicialmente es un hecho aislado, sobre todo por la sentencia favorable al demandante, pero la existencia de niños nacidos de una aventura extramarital es mucho más frecuente de lo que podamos imaginar. De hecho, un estudio arrojó que aproximadamente un 10% de nosotros no somos hijos de quien creemos ser, por lo que no es un fenómeno excepcional. En Alemania se les conoce como niños cuco, en referencia al pájaro que deposita el huevo en nido ajeno. Tú mismo, lector, puedes ser un niño o niña cuco.


Leyendo este caso de paternidad forzada, me vino una serie de preguntas, de difícil respuesta. El Tribunal Supremo sentenció que era el padre biológico (amante, en el momento en que los niños cuco fueron concebidos) quien sufragara los pagos defraudados, cargando, por consiguiente, con toda la culpa del fraude. La primera pregunta es obligada, ¿es justo que a la madre de los niños -aquella que había incumplido los votos matrimoniales y había engañado sistemáticamente a su marido, cargándole una triple paternidad mediante artificios, y haciéndole pagar una alta pensión alimenticia durante años- no se le responsabilice de sus acciones, aun cuando es evidente que es la máxima responsable del engaño? ¿Qué sucede si el padre engañado ha creado vínculos emocionales con los niños, a lo largo de aquellos años en los que los ha criado? ¿Es justo que el padre engañado, al obtener una sentencia favorable en cuanto a las pensiones, pierda el derecho de visitas? En caso de responder sí, ¿es de justicia que un padre se vea obligado a pasar por el aro de pagar una alta manutención con tal de no perder sus derechos paternos, aun soportando la indignidad de ver como sus hijos se crían con su padre biológico, que nada aporta al sostenimiento de los mismos? ¿Y qué responsabilidades económicas o penales debería tener la madre y responsable del conflicto?


En ningún estado de derecho se debe penalizar una infidelidad, por más doloroso que resulte para la persona engañada, pero, ¿deberíamos hacer una excepción con aquella relación adúltera que acaba con el nacimiento de un hijo ilegítimo? No se puede criminalizar que una mujer sea infiel a su esposo, una o varias veces, con amantes esporádicos o con el mismo, porque entraríamos en un debate moral sobre el comportamiento en pareja que no corresponde a la Justicia regular, pero sí debería existir jurisprudencia para los casos de relaciones adúlteras que terminan en la concepción de un niño cuco.


En Argentina, una mujer utilizó espermatozoides crio-conservados de su marido, con el que se encontraba en trámites de divorcio y, desde luego, sin contar con su consentimiento. El padre forzado acudió a los tribunales para impedir que la mujer encinta concibiera a un hijo con sus genes que él no quería. El juez no podía obligar a la madre a interrumpir su embarazo, aunque sentenció que el padre no tendría responsabilidades sobre el futuro ser. De nuevo se abre una pregunta, ¿es justo que un hombre tenga un hijo biológico (por más que se le haya eliminado toda responsabilidad legal) haciendo que pase por una disyuntiva moral y ética conflictiva?


Creo que, ahora que están bien definidos los derechos de maternidad, se hace necesario definir cuáles son, concretamente, nuestros derechos de paternidad. Porque decir que los derechos reproductivos son terreno exclusivo de la mujer pone, una vez más, al feminismo y al machismo en el mismo barco de discriminación e intolerancia. Agradecería ver vuestros comentarios respondiendo a las preguntas que he ido desarrollando a lo largo del artículo. Nos leemos.       



    

Más en @eltivipata







9 comentarios:

  1. En el caso del padre de los tres niños, si yo fuera juez, le daría la custodia absoluta a él. Y la ex mujer y su amante deberían pasarle una manutención. Una madre que hace eso no es apta para cuidar de unos niños.
    La segunda debería abortar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es un tema polémico para el que no existe legislación. Creo que se debería hablar del tema. ¡Saludos!

      Eliminar
  2. Terrible estafa económica y sobre todo emocional. Violaciones que no son condenadas como tal.
    Brillante, pero se me ha hecho corto el artículo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. Coincido en lo de estafa económica y emocional. ¡Saludos!

      Eliminar
  3. (...) un estudio arrojó que aproximadamente un 10% de nosotros no somos hijos de quien creemos ser, por lo que no es un fenómeno excepcional. En Alemania se les conoce como niños cuco, en referencia al pájaro que deposita el huevo en nido ajeno. Tú mismo, lector, puedes ser un niño o niña cuco.


    ResponderEliminar
  4. No conocía esta lucha de estos dos genios, ambos aportando por tener unas necesidades bien cubiertas y logrando adelantos para su época inimaginables, muy interesante el artículo

    ResponderEliminar
  5. Excelente artículo el que has compartido, hay cosas que se pueden mediar si contamos con el apoyo de la otra persona pero conseguir un hijo así... Alomejor la mujer era la que no quería despedirse y quería una viva imagen de él... Aunque también puede ser que fuera para tener que pagar la pensión... Quién sabe

    ResponderEliminar
  6. A mi me parece que en estos casos debería de haber una excepción, una cosa es que le pueda ser infiel y que él tenga el derecho de aceptar al hijo o no, debería estar en el padre la decisión la verdad

    ResponderEliminar

  7. El tema de lo que ahora se llama fraude de paternidad NO ES NUEVO.
    Los hijos no vienen de Paris.

    Antiguamente se suponia que la sociedad o el estado debia REGULAR el tema de los hijos e hijas de los matrimonios.
    Posteriormente se LEGALIZO el adulterio.
    Hay una tendencia a equivocar terminos.
    Una persona que tiene relaciones con otras personas distintas de su conyuge NO COMETIA ADULTERIO.
    Cometía adulterio la que lo hacia mediante ENGAÑO o sin SU AUTORIZACION.

    En base a un discurso que hablaba de igualdad se legalizo el adulterio.
    Dicho discurso es falaz y falso hasta la médula.
    No pueden existir ADULTERIOS IGUALES.

    Y lo voy a explicar.
    Jurídicamente no pueden ser iguales dos acciones ni so lo son tambien las consecuencias.
    ¿Es igual si yo publico un video de mi ex novia en pelotas y ella se suicida que si lo publico y ella se rie?
    Recientemente la gente se ha hechado las manos a la cabeza por una chica que se ha suicidado despues de haber colgado ella misma unos videos sexuales.
    ¿Todos los actos tienen siempre las mismas consecuencias?
    ¿ Si alguien pega a dos personas en la cara tiene siempre las misma consecuencias?
    Las consecuencias de los adulterios, es decir, con engaño, a veces son hijos, pero otras son contagios de enfermedades venereas, o del Sida, etc.
    ¿Son los adulterios iguales?

    Segun la Ley si, en base a un discurso de que la Ley NO DEBE INMISCUIRSE en la sexualidad de nadie.

    Entonces la pregunta es.
    ¿Porque entonces la ley SE INSMICUYE y obliga a los hombres a ASUMIR PATERNIDADES lo quieran o no?
    ¿Porque no se inhibe de intervenir?
    ¿Porque interviene?
    ¿Y concretamente porque obliga a los esposos a ASUMIR por defecto siempre las paternidades de las esposas?

    El Codigo Español castiga con penas de hasta 5 años de carcel que a una mujer se le sustitutya su hijo por otro.
    En cambio es LEGAL a un hombre hacerle creer que es su hijo por el del amante de ella.

    El primer caso es motivo de escandalo y alarma social.
    El segundo motivo de chiste y risas en comedias, etc.
    El Decameron es un buen ejemplo.
    La ley solo protege la maternidad y la paternidad en cambio es una imposicion.

    De hecho todo el feminismo es la historia del corporativismo al cubo de las mujeres norteamericansas mientras sus maridos iban a las distintas guerras: guerra de secesion, primera guerra mundial, segunda, Corea, Vietnam, Afganistasn etc.

    El discurso de la igualdad no cuela.

    Es absolutamente LEGAL obligar a un hombre a enfermar de amianto en una fabrica trabajando para pagar hijos que no son suyos y si no son suyos no pasa nada con la coaccion de la pena de carcel.

    ResponderEliminar