domingo, 6 de septiembre de 2015

Sobre los Tíos Tom






Doris Lessing fue un símbolo del feminismo. Escritora británica reconocida con el premio Nobel, dedicó buena parte de su larga y bien aprovechada existencia a la lucha por los derechos de la mujer, siendo una de las más destacada feministas del siglo XX. Su –posiblemente- obra más conocida, “El Cuaderno Dorado”, es reconocida por muchos como la “Biblia” del feminismo. Sin embargo, en el crepúsculo de su existencia, se volvió tremendamente crítica con el feminismo que ella misma había contribuido a levantar o, mejor dicho, en lo que se había convertido aquel movimiento al que le había dedicado prácticamente toda su existencia. En un festival en Edimburgo, Lessing aseguró que el desprecio a los hombres se había aceptado como cosa natural en la mayor parte de las sociedades actuales, y asistía atónita y horrorizada al hecho de que “hasta la mujer más estúpida y peor educada puede insultar al hombre más inteligente y amable sin que se eleve la más mínima protesta”. En una entrevista, Lessing narró una anécdota esclarecedora.


Asistiendo a una clase en una universidad, vio como la profesora culpaba una y otra vez al hombre de todos los males de la historia. Se apoyaba en una indemostrada teoría de que la mujer es incapaz de hacer la guerra. “No he visto que en países que sean o hayan sido gobernados por mujeres haya habido más paz” Aseguró la escritora, fallecida en 2013. Y con cada exhortación misándrica, la profesora buscaba la mirada de aprobación de la veterana autora “como si yo hubiese sostenido alguna vez aquellas imbecilidades” contó. Pero lo más inquietante de la narración de Lessing, es que vio a los alumnos varones hundir la cabeza entre sus hombros “casi les faltó pedir perdón por existir”, concluyó la ganadora del nobel.


Esos alumnos que hunden la cabeza entre sus hombros, esos hombres que “sólo les falta pedir perdón por nacer” son los que nos ocupan en este artículo. Ya hablé en una ocasión de ellos. Les llaman caniches púrpuras o manginas, aunque personalmente no me gusta usar esos términos, pues carecen de un significado específico. Yo prefiero llamarles Tíos Tom –aquí les digo por qué-. Si en aquel artículo les definí, en el presente me he propuesto intentar explicar qué los motiva a ser como son.



Motivos ideológicos


Como bien decía Platón, el Ser Humano es un animal profundamente gregario. La necesidad de pertenencia a un grupo es una constante en nuestras vidas. Es la consecuencia, a su vez, de una necesidad más primaria; la necesidad afectiva. Todo individuo necesita ser amado, comprendido y aceptado. Todos necesitamos sentir que somos importantes para otros seres humanos. Está en nuestros genes. Es nuestra naturaleza.


Aunque existen muchos tipos de grupos humanos, estos son los más importantes; la familia (es el primer grupo al que pertenecemos y, prácticamente, el único hasta la llegada de la adolescencia), el territorial (formado por nuestros vecinos -es, quizás, el menos importante-), el grupo de pares (normalmente formado por individuos de edades parecidas y afinidades e inquietudes compartidas, o séase, nuestros amigos) y el grupo ideológico (grupos religiosos, políticos o deportivos).


¿Qué sucede cuando el grupo de pertenencia familiar –como hemos dicho, el primero al que pertenecemos, y el único hasta que alcanzamos cierto grado de autonomía- no responde a nuestras necesidades afectivas? Entonces tendemos a volcarnos, de manera casi obsesiva, en otros grupos de pertenencia para compensar esas carencias afectivas. Lo mismo sucede cuando el grupo de pares –integrados por nuestros amigos- no satisface nuestras necesidades. Es entonces cuando muchos muestran un obsesivo interés en pertenecer a un grupo ideológico (en el caso que nos ocupa; una ideología social o política).


En otras palabras, personas como @PotiPotiInLove o @ComandanteVimes (usuarios muy activos en twitter), con toda seguridad poseen carencias afectivas en el grupo de pertenencia familiar o de pares, razón por la que buscan desesperadamente cubrir dichas necesidades insatisfechas en ciertas ideologías de manera obsesiva, incluso si ésta vulnera sus propios derechos esenciales.



Personalidad dócil y sumisa


Los Tíos Tom presentan, además, una personalidad dócil y sumisa. Esta condición, sumada a la expuesta en el punto anterior, es un cóctel explosivo. Los Tíos Tom, aunque pueden ser muy combativos con las personas que no están dentro de su grupo de pertenencia, son, paradójicamente, mansos y obedientes con los suyos, en especial con los que poseen una jerarquía más alta dentro de dicho grupo. Por tanto, la asertividad, la confrontación, la réplica o la discrepancia no entran dentro de su repertorio conductual con dichas personas. En contraposición, y para ganarse el afecto de sus “superiores” se muestran bastante agresivos, combativos e intolerantes con los que no pertenecen a su grupo de pertenencia. De esta manera esperan ganarse más cuotas de afecto. Por ejemplo, @PotiPotiInLove me llamó “librepensador” como si eso fuese un insulto, por lo que encaja a la perfección en la definición dada aquí. Él no concibe que una persona pueda no ser de izquierdas sin ser un fascista opresor.


Ellos mismo se humillan reconociéndose incapaces de ejercer una paternidad responsable y en igualdad con la mujer, ya que los Tíos Tom se declaran contrarios a la custodia compartida en casos de divorcio. Esto, a su vez, es paradójicamente una actitud que nace del machismo más rancio, pues está basado en el fundamento de que la mujer, por su condición de mujer, está más capacitada para la crianza. Para apoyar esta tesis, nos dicen que el motivo por el que un padre solicita la custodia compartida es para ahorrarse pagar la manutención –argumento que, por otra parte, se puede invertir perfectamente-.



Maniqueísmo

Por último, ya hemos dicho que las carencias afectivas de nuestros Tíos Tom, sumadas a sus propias personalidades sumisas, hacen que se radicalicen en un grupo de pertenencia ideológico o político concreto –ojo, este fenómeno también se da en la derecha-. Y uno de los productos de ese cóctel es el maniqueísmo, que es el pensamiento de que todo en esta vida se mide con valores absolutos; el bien o el mal, lo correcto o lo incorrecto, comunismo o capitalismo, izquierda o derecha, si no eres feminista eres machista, si no estás conmigo estás contra mí…


Pido encarecidamente a quienes lean este artículo que no sean muy duros con los Tíos Tom, puesto que no sabemos qué graves carencias afectivas han sufrido para tener esa conducta. Por mi parte, tienen toda mi empatía, comprensión y apoyo.





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4 comentarios:

  1. Los has clavado... xD

    Por mi parte, soy especialmente fan de ComandanteVimes. Me da mucha pena... ¿hay alguna forma de hacerlo espabilar un poquito?

    ¡Saludos!

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    1. Si tuviese la forma de ayudar a esa persona lo haría. Por desgracia, el lavado de cerebro al que le han sometido ha hecho mucha mella en su percepción de la realidad. Está complicada la cosa. ¡Saludos!

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    2. Gatólico, si tan en contra estás de la discriminación hacia el hombre no deberías ser fan de comandantevimes,que este sea feminista debería serte motivo suficiente para despreciarlo.

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  2. Es que a los Tios Tom de este mundo los ha ganado el feminismo prometiéndoles que irán al cielo feminista cuando se mueran. Y serán amados y adorados por todas las mujeres (que en ese cielo serán todas feministas). Por tanto, se necesita su colaboración para acabar con el escaso poder que todavía le queda al sexo masculino. Están en ello

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