viernes, 9 de octubre de 2015

Guía para clasificar feministas




Cuando navegas por los bastos océanos de internet y entras en contacto con el feminismo, descubres una enorme biodiversidad feminista que es conveniente diferenciar y clasificar. Esta es la guía definitiva que te permitirá distinguir las diferentes clases y subclases de especímenes feministas. Cuando conozcas a un feminista en hábitat natural, recurre a esta guía para clasificarlo y colaborar así con nuestra investigación:



En la foto: La millonaria feminista Anita Sarkeesian.




Generista (Homo Generus)

Llamados también femilistos o empresarios de género, son aquellos que han hecho del activismo feminista una fuente de ingresos (y bastante lucrativa, además). Probablemente son los peores especímenes del nicho ecológico feminista, pues no tienen principios, ni código ético o moral. No creen en las ideas feministas, ni radicales ni moderadas. Simplemente ven el feminismo como un lugar donde medrar y obtener dinero. Si la defensa de la custodia compartida o la protección del hombre en el ámbito doméstico fuesen tan rentables como el feminismo, no tendrían ningún problema en cruzar a la otra orilla. En este grupo entrarían todos los que obtienen ingresos (u otros réditos) del feminismo; Juan López Aguilar, Pedro Sánchez, Viviana Aído, Anita Sarkeesian o Miguel Lorente.

Estos feministas a sueldo son especialmente peligrosos porque, al ser la cabeza visible del movimiento feminista, son los que marcan el dogma que seguirán todos los demás feministas.




Feminista común (Homo Ultrasur)

Son las soldados rasos del feminismo, utilizadas y azuzadas por los generistas (Homo Generus) para que generen discordia y división. En terminología criminal, serían “lobos solitarios”, pues no pertenecen a ninguna asociación o ministerio, y no reciben ingresos del feminismo. Desempeñan su “activismo” por su cuenta, generalmente a través de redes sociales o empuñando carteles absurdos como “nos queremos vivas” o “patriarcado y capital, alianza criminal” en manifestaciones de repulsa de la violencia, como si la gente normal no repudiara ya la violencia.

A diferencia de los generistas, las Homo Ultrasur sí creen en el feminismo, aunque su idea de la igualdad esté completamente distorsionada y se asemeje más al machismo que a otra cosa. Entre esas ideas están la de considerar a la mujer una víctima del sistema, irresponsable de tomar sus propias decisiones porque están “domesticadas por el patriarcado”, como si la mujer fuese un ser inmaduro por naturaleza, infantil. De hecho, consideran que no hay peor crimen que el asesinato de una mujer y un niño (poniéndolos al mismo nivel).

Como la feminista común no suele ser muy versada (sus conocimientos básicos les permiten apenas atarse los cordones sin dejarse atrapados los dedos), no son conscientes de que sus ideas les acercan más al machismo que a la verdadera noción de igualdad.




Feminista Lesbiana (Homo Sexual Fanáticus)

Es una variante de la feminista común aunque con suficientes diferencias para ser consideradas una subespecie de la misma. Comparte las ideas integristas del feminismo más jacobino y fariseo, pero con el matiz de ser lesbianas. Mientras que para la feminista común existe un patriarcado, para la feminista lesbiana el enemigo es un heteropatriarcado.

Para la Homo Sexual Fanáticus, la heterosexualidad es una construcción social, y un arma para el control y la dominación masculina. Todas las mujeres nacen lesbianas, sólo que son adiestradas para ser heteros en su adultez. Son fácilmente identificables porque llevan el pelo corto, camisas de leñador canadiense y son aficionadas a la bollería industrial.




Caniches Púrpura (Homo Lorentis)

Es otra variante de la feminista común, sólo que de género masculino. Son dóciles, perfectamente domesticados; te dan la patita y se hacen el muerto. Derrocharon su dignidad e inmolaron la escasa decencia que poseían en defensa del feminismo. Se les distinguen porque suelen hablar del hombre en tercera persona, y asumen que son los responsables de todo el mal de la humanidad.




Feministas bienintencionados (Homo dormidus)

No son fundamentalistas de género ni creen en la supremacía de unos u otros, aunque se declaran feministas. Están dispuestos a discutir, pero no van al debate con prejuicios ni convencimiento absoluto de poseer la verdad. A diferencia de la feminista común y sus subespecies, no tienen la percepción de ser moralmente superiores y, en la mayoría de los casos, terminan desengañados del feminismo en cuanto alguien les hace rascar la superficie del bonito discurso feminista.

En este grupo también podemos encontrar feministas de larga trayectoria, que ven con lástima en qué han convertido el movimiento por el que hipotecaron sus vidas. Un ejemplo perfecto es la feminista y ganadora del premio nobel Doris Lessing.








9 comentarios:

  1. A l@s feministas bienintencionados debiste llamarlos: neomachistas, sucios despojos que tergiversan la visión del feminismo - según ella. Unas hienas machistas que ensucian la palabra feminismo, etc, etc.

    Todo eso me lo dicen continuamente.

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    1. Desde el prisma de ellos sí. Cualquier cosa que discrepe mínimamente con el dogma es neomachista. ¡Saludos!

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  2. Brillante otra vez mas. Sin duda el Generista (homo generus) es el más asqueroso de todos por su falta de escrúpulos por dinero. Todo mi respeto para el ultimo tipo "bienintencionados", y el resto me hacen bastante gracia por lo incoherentes que son.

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    1. Es el peor en todos los sentidos, no sólo por la falta de código ético, sino porque son los que dictan el dogma a seguir para el resto de feministas. ¡Saludos!

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  4. Se agradece la generosa aportación de ejemplos reales de feministas generistas. Siendo así que se echa de menos la misma prodigalidad en el resto de taxones. ...Y muy concretamente a Beatriz Gimeno como magnífico estandarte, azote de procreadores y pluscuamperfecto (sí, en masculino) representante de Homo Sexual Fanáticus.
    L.E.

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    1. Bueno, en el taxón de feminista común no podía poner muchos ejemplos, ya que el feminista común es por definición anónimo (vale cualquiera de las que te hayan increpado en Twitter cual hooligan ebrio). Beatriz Gimeno, como bien dices, es Homo Sexual Fanáticus, pero también es Generista en tanto que lleva desde 1988 pululando por asociaciones feministas y cobrando de trabajos relacionados. ¿Qué primaría entonces? Sería un buen motivo de discusión. ¡Saludos!

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    2. Para Beatriz Gimeno sin duda la colocaría en Homo Sexual Fanáticus. Para mí es la raíz principal del feminismo como odio y rencor encubierto al hombre (así como hay odio y rencor encubierto en invertidos de monasterio o en la curia romana contra la mujer). Beatriz Gimeno es la antítesis perfecta del machismo, su reflejo exacto. Odio subconsciente, rechazo absoluto al sexo opuesto, demonización, criminalización, revisión histórica material-historicista, etc. Es el patriarcado que nos llega de Roma a través de la Iglesia Católica en forma opuesta. Beatriz Gimeno, como arquetipo de sexista lesbiana, es la última destilación del patriarcado, que a hecho a la mujer a su imagen y semejanza, con sus mismas sombras, su uso de la racionalidad estéril, apriorística, no demostrada en sus fundamentos, pero infinita en sus disquisiciones (el bulto tapa la falta de fundamento demostrado). Cátedra, dogma, mito y odio. Una nueva iglesia de tradición judeocristiana.

      Creo que el Homo Sexual Fanáticus es pico de pirámide. Aquí están las papisas de la Iglesia Genérica. Aquí está el lobby entre las sombras, ejerciendo dominio sexual en base al autoritas. Se nutren pero aunque no lo hicieran, no cejarían, el odio es un motor perpetuo. El varón ha de ser castrado y eliminado.

      Aquí el dogma es; lo masculino (y el varón como encarnación) es una criatura menos elevada en todos los sentidos que la mujer que en su inferioridad ha oprimido a lo femenino, que representa a la luz y el bien. La eterna lucha entre el bien y el mal es entre lo masculino (oscuridad, mal) y lo femenino. A partir de aquí hay que reconstruir la historia y el fin de esta misma historia, según marxismo y tradición judeo-cristiana, es que las luces de la civilización acaben por poner al sexo supremacista por encima del sexo animal, la mujer sobre el hombre. El ideal de pareja perfecta será la lesbiana y a partir de ahí otras fórmulas varias. La utopía es una nueva Amazonia, tecnocrática, en manos de mujeres lesbianas, supremacista con una serie de aristos hembras y una reina. La mujer heterosexual deberá ser bautizada progresivamente en la bisexualidad.

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  5. Jejejeje... Sublime!

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