viernes, 30 de octubre de 2015

Las puertas giratorias del feminismo







Cuando hablamos de denuncias falsas, y la desidia (cuando no abierta negación) a la hora de investigarlas y perseguirlas, así como de infames leyes discriminatorias y anticonstitucionales como la Ley Integral de Violencia de Género, hablamos de “industria de género”. Pero, en realidad, no hacemos más que arañar la superficie.

No creo estar descubriendo la pólvora cuando afirmo que el feminismo se ha convertido en un negocio lucrativo, desvirtuando la naturaleza primigenia del movimiento que nació buscando la igualdad entre hombres y mujeres, pero nadie –un servidor tampoco- puede sospechar hasta qué punto el feminismo se ha convertido en una indecente industria que mueve millones de euros en concepto de subvenciones.

Y en este caldo de cultivo han proliferado individuos que han saltado del ámbito político al de asociaciones sin ánimo de lucro con una facilidad inquietante, y en una prodigalidad sospechosa. Cuando hablamos de las famosas puertas giratorias, se nos viene a la mente políticos que terminan en consejos de dirección de grandes empresas como Endesa o Gas Natural, pero este inmoral fenómeno también se produce en el feminismo.

El Instituto de la Mujer, dependiente del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, concedió 1.200.000 euros a diversas organizaciones feministas. La Federación de Mujeres Progresistas y Afammer lideraron la lista de asociaciones feministas que recibieron mayor cuantía (40.000 euros para la primera, y 37.500 para la segunda), pero no es la primera vez que ambas organizaciones se convierten en las principales beneficiadas en el reparto de subvenciones. Desde 2013, la Federación de Mujeres Progresistas y Afammer son las más valoradas por el órgano encargado de la asignación de subvenciones (la primera ha recibido más de 120.000 euros en los últimos tres años, por una cifra similar para Afammer).

Estos, sin embargo, no son los únicos ingresos provenientes del dinero público que reciben estas asociaciones. Afammer, por ejemplo, recibió más de 600.000 euros, según la base de datos de subvenciones, desde junio de 2014 proveniente del reparto de la casilla de la renta destinada a fines sociales.

Si este baile de cifras nos parece grotesco para un problema que nadie –más allá de los propios interesados- considera que justifique esa infame cantidad –que sale de nuestros bolsillos-, nos parecerá aún pero saber quién está al mando de esas asociaciones. La Federación de Mujeres Progresistas está presidida por Yolanda Besteiro, concejala socialista de Alcalá de Henares, y Afammer, la otra gran beneficiada del reparto de subvenciones del Instituto de la Mujer, por Carmen Quintanilla, diputada del PP en el congreso.

No son casos aislados. En Fundación Mujeres están –o han estado- socialistas como Elena Valenciano, Carlota Bustelo, Ángeles Álvarez o Purificación Causapié. Todo un entramado de puertas giratorias entre la política y las asociaciones sin ánimo de lucro que luchan por la igualdad –o lo que sea que hagan-.

Si el tema de las subvenciones y su reparto, a cargo del Instituto de la Mujer, es complejo y polémico, también lo son las exigencias de la organización feminista COMPI (coordinadora de organizaciones de mujeres para la participación y la igualdad) que hacen en su propia web.









En ella pide la eliminación de la exigencia de auditoría como criterio de valoración para recibir subvenciones públicas. ¿Por qué ese interés en que no se audite su organización?







Heil Macarena. Lo que los medios silencian AQUÍ




6 comentarios:

  1. Ladrones, eso son. Gracias a la democracia nuestro dinero se destina a cosas que no nos interesan y no queremos financiar. La única forma de acabar con estas gilipolleces (sí, el feminismo actual es una gilipollez) es no pagar impuestos. Si no hay de donde robar, no se roba, y punto. El que quiera feminismos, que lo apoye con su dinero.

    Un saludo Tivi. Excelente artículo, como siempre.

    ResponderEliminar
  2. Considero que toda iniciativa social es buena que sea apoyada y financiada por el estado. El problema es que cuando esa iniciativa que surge de valores que nada tiene que ver con los que ahora ofrecen se convierten en una clara estafa piramidal de la que se alimentan muchos, pero muchos "profesionales" - por ser educada y llamarlos de alguna manera, porque he aprendido gracias a la serie de actuaciones de muchos titulados en psicologia, que de nada sirve que estes licenciado en psicología si te cagas en sus principios básicos.

    En fin, que puedo decir que ya no sepas... Que esto solo se acabará cuando las mujeres nos cansemos de ser la máquina tragaperras de estos cabrones que se hacen el Agosto con nosotros y no ofrecen ninguna solución real. También se acabará cuando verdaderas mujeres de mente sana seamos ya bastantes las que nos demos cuenta que separar la justicia por lo que tengas entre las piernas es una de las peores opresiones que puede tener un sistema judicial en un país.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ciertas iniciativas deberían ser valoradas si merecen que se les destine 1.200.000 euros del dinero público y, tal vez, que sean sometidas a votación. Como siempre, mucha razón. ¡Saludos!

      Eliminar
  3. Nunca verás a Pableras denunciar ESTAS puertas giratorias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No, sólo las de Iberdrola o Endesa. Así es la política. ¡Saludos!

      Eliminar