martes, 24 de noviembre de 2015

Carmena Genisys







Carmena Genisys Año 1993. La jueza Carmena, un terminator decrépito al servicio de la filial de Skynet en España; el BBVA, accede al decanato de Madrid y duplica el número de desahucios. Entre Abril y Mayo de 1994, el departamento de notificaciones y embargos de los juzgados de la plaza de Castilla notificó la ejecución de 36 desahucios diarios (el doble de antes de la llegada de Carmena). Pero en 2008, en una España post-apocalíptica, un grupo de revolucionarios con cierta animadversión a la Troika y a la higiene personal acamparon en la Puerta del Sol. Aquel aquelarre de discursos del comunismo más rancio y reaccionario y el más casposo mesianismo bolivariano era tan carca que provocó una distorsión en el campo espacio-tiempo que trajo al elegido desde 1917; su nombre era Pablo Iglesias. 

Armado con una camisa cutre de Alcampo y caspa en la coleta para derribar un Airbus, Pablo Iglesias decidió acabar con el terrible libre mercado para imponer una bonita sociedad comunista, como la de Camboya. Su primer objetivo, atrapar a la jueza Carmena y resetear su CPU para unirla a la causa. Gracias a la ingente introducción de datos populistas, Carmena pasó de implacable desahuciadora a defensora de la justicia social por un precio no módico. Había comenzado la leyenda de Carmena. 

Carmena se rodeó de cómicos como Zapata o Alba López Mendiola, que entró en el consistorio con un collar en forma de pene por si a alguien le quedaba alguna duda de que era imbécil.








Con este equipo de élite, el ayuntamiento de Madrid se llenó de burgueses vistiendo como una parodia de proletarios, decididos a acabar con la corrupción moral capitalista e implantar la tolerancia de los gulags y los medios de comunicación estatales. Cuando un atentado yihadista golpeó París, Carmena decidió hacer frente a la amenaza integrista combatiéndola implacablemente con la palabra y la razón. El azote del fundamentalismo fue enviado a Siria para poner contra las cuerdas al ISIS con su diálogo y darles jaque mate con la comprensión y la multiculturalidad. A pesar de que nadie apostó por la estrategia podemita, Carmena consiguió lo impensable, que los terroristas sólo torturaran y asesinaran en Siria.  

Después de este flagrante éxito, el amado líder Pablo Iglesias, encargó al científico Pablo Echenique, licenciado en ciencias por la universidad de Quimicefa, la construcción de una máquina del tiempo. El objetivo; enviar a Carmena al pasado para dialogar con los nazis y evitar la II Guerra Mundial. Nadie sabe qué sucedió en el pasado, pero el presente cambió por completo. 









Hitler se convirtió en un afable turista sexual de Cuba. Conoció a Doña Luisa y tuvo a tres mulatos.








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