sábado, 21 de noviembre de 2015

¿Violencia estructural?





Cuando el presidente extremeño Antonio Monago decidió equiparar la violencia doméstica en el ámbito de las parejas homosexuales con la mal llamada violencia de género, el Ministerio de Sanidad e Igualdad –administrado por sus compañeros de partido- pusieron el grito en el cielo. “No pueden equipararse ambas violencias porque tienen orígenes distintos”. Es decir, si un gay agrede a su pareja lo hace por celos, sentido de posesión, dominación o, simplemente, porque es violento, pero cuando es un hombre heterosexual, dicha agresión responde a una defensa de privilegios de género, para perpetuar un machismo ancestral, atávico y organizado, perfectamente meditado para que todo un género –que generoso es el agresor, pensando en sus “congéneres”- siga conservando su hegemonía sobre el género femenino.

En otras palabras, es una guerra –o, mejor dicho, un exterminio- de dos bandos históricamente antagónicos –hombres y mujeres- y cada agresor doméstico es un militante en defensa de los privilegios masculinos –que alguien me especifique cuales-. Cuando un hombre mata a su mujer, lo hace en respuesta a un aumento de los derechos de estas, o al recorte de privilegios masculinos. No lo hace por celos, sentido de posesión, dominación en el ámbito doméstico o, simplemente, porque es violento. Las causas ya están claras; defensa de privilegios masculinos y contra la emancipación y empoderamiento del sexo femenino. Lo peor es que tamaña imbecilidad se ha convertido en un axioma, en una verdad manifiesta, y cualquier sedición de esta corriente de pensamiento debe ser duramente reprimida al grito de ¡machista! ¡si no lo veis así, sois parte del problema!

Deberíamos empezar a protestar de manera seria contra este fraudulento e interesado diagnóstico, por parte de un gobierno que ve como un triunfo el que se incremente el número de denuncias por violencia de género, cuando el número de muertes sigue siendo constante. Deberíamos empezar cuestionar si los que de verdad son parte del problema no son aquellos que, presuntamente, intentan combatirlo. Si la mala praxis de este neofeminismo –cuya inutilidad ha quedado suficientemente demostrada en las estadísticas- no es el verdadero escollo para solucionarlo. Pero no, es una verdad manifiesta –un dogma, si lo prefieres- que la violencia de género es la defensa de privilegios de una clase dominante sobre otra dominada. Y punto.







Pero lo que más llama la atención es que entre los numerosos colectivos que atacaron la propuesta de Monago se hallaban muchos LGTB –incluyendo el presidido por Boti García-. Es decir, decenas de colectivos homosexuales consideraron inapropiado equiparar la violencia doméstica en parejas homosexuales con la que tiene lugar en parejas heterosexuales. ¿Qué razón puede esconderse detrás de esta actitud de rechazo ante una medida que les beneficia? ¿Es porque contradice la teoría defendida por las principales corrientes feminista de que la violencia es estructural y siempre ejercida por el “género privilegiado” hacia el “género oprimido”? ¿Es porque no quieren reconocer que no es un problema de machismo, sino de actitudes tóxicas y dominantes y que, por tanto, puede tener lugar en cualquier tipo de pareja? ¿Es porque quieren proteger la industria? ¿O todas las respuestas de las cuestiones planteadas son afirmativas? Lo dejaré a vuestro criterio.


En cualquier caso, la violencia doméstica en el ámbito de parejas homosexuales es muy real, aunque no sea reconocida por los propios colectivos que dicen representar y proteger los intereses de los gays y lesbianas. Un estudio de la Universidad de San Francisco –que cuenta con la más importante comunidad LGTB del mundo- a cargo de Gregory S. Merrill y Valerie A. Wolfe denunció que ¡el 47% de la población gay estudiada! había sufrido alguna agresión de su pareja. De ellos, el 13% manifestó que habían intentado ser agredidos sexualmente con el ánimo de quedar infectados de VIH. Pero la violencia doméstica en el ámbito homosexual es un problema diferente porque no es estructural y bla, bla, bla.

La existencia de violencia en el ámbito de las relaciones homosexuales es un tabú para el neofeminismo porque es la prueba palpable de que las relaciones abusivas de poder no tienen que ver con el sexo de la víctima y del victimario. El neofeminismo silencia de manera descarada la violencia en las relaciones gays porque es la demostración de que “la defensa de privilegios” es una teoría sin la más mínima lógica. Homosexuales de todo el mundo, vosotros también sois víctimas del neofeminismo. También os mienten, silencian la violencia doméstica que padecéis, la sitúan a diez escalones por debajo de la única que parece importar en este mundo; la violencia del hombre hacia la mujer. La verdad está ahí, a golpe de Google. Sólo requiere la valentía suficiente de querer buscarla.












8 comentarios:

  1. Tivi, hazte a la idea de que esto es luchar contra una religión.
    Ellos tienen la Verdad, y si dicen que la Tierra es plana, es que es plana.

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    1. Es una religión pero hay muchas personas que aún están libres de sus dogmas, y es esa gente a la que hay que transmitir el mensaje. Así que es nuestra responsabilidad decir que es la Tierra es redonda.

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  2. Es que, si piensas así es porque te la han colado, yo si fuera homosexual tampoco querría que la LVG se aplicara la LVG.
    ¿Que ganarían los homosexuales con que a ellos se les aplique la presunción de inocencia? Nada
    Esta ley atienda a una realidad social que nos guste mas o menos está ahí.
    Un hombre maltratado siempre se ha visto como una caricatura, siempre ha sido una risa.
    Maltratar a una mujer siempre ha sido un pecado mortal.
    ¿De que nos extrañamos entonces?
    Pues esta es la consecuencia.
    Esa industria de la que hablas no es mas que la consecuencia, es mas si la finalidad de este tipo de politicas fueran el enriquecimiento personal serían los primeros interesado en extender este tipo de politicas a hombres y homosexuales.
    Pero claro, no tendría fuste tal propuesta porque la LVG existe es para brindar un trato legal especial a la mujer, para conseguir votos entre el electorado femenino.Igual que las campañas contra el cancer de mama o la campaña #Girl4President que se ha hecho recientemente para ayudar a las niñAs del tercer mundo.
    Esa es la causa de la discriminación hacia el hombre y no otra, y no es algo local sino en global, en todo el mundo existen discriminaciones hacia los hombres.

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    1. No lo has entendido. Me refiero a que colectivos homosexuales que defienden la eficacia e importancia de la LIVG rechazan que se apliquen similares medidas a la gente a la que dicen representar. Esa incoherencia es la que pongo en cuestión, no que sea una gran ley (habré escrito como cincuenta artículos condenándola).

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  3. Pero no solo los homosexuales, sino también las homosexualas. Existe hasta muchas más más de probabilidad de que se agredan dos mujeres que son pareja a que un hombre agreda a su pareja femenina.

    En su sección relativa a la violencia de pareja, la gran encuesta británica sobre el delito (British Crime Survey) tiene en cuenta la violencia perpetrada en las parejas homosexuales.

    Según su último informe anual, la proporción de mujeres que sufrieron abuso doméstico fue del 6% en las parejas heterosexuales, ¡y del 17% en las parejas de lesbianas! (pág. 63)

    Ese porcentaje tres veces mayor de violencia entre mujeres, ¿será también "una violencia que se dirige sobre las mujeres por el hecho mismo de serlo", como reza nuestra Ley Orgánica 1/2004, la del máximo consenso parlamentario?

    http://www.cronicas.org/20segundos_agosto2010.htm#mujercontramujer

    Recientemente se ha publicado un artículo en el que se presentan los resultados de un metaanálisis de 75 estudios cuantitativos sobre agresiones sexuales en parejas homosexuales, con una muestra global de 139.635 individuos.

    En conjunto, los niveles de violencia sexual registrados a lo largo de la vida de los encuestados se sitúan en intervalos del 12% al 54% para los varones gays y bisexuales y del 16% al 85% para las mujeres lesbianas y bisexuales.

    Como elemento de comparación, los niveles más altos de agresiones sexuales sufridos por mujeres en parejas heterosexuales a lo largo de su vida se situan entre el 10% y el 17% por ciento (según los estudios citados por las propias autoras).

    Por lo tanto, para una mujer, las probabilidades de ser agredida sexualmente son hasta cinco veces mayores si su pareja es otra mujer, en vez de un hombre. Y puede llegar a ser, según algunos de los estudios analizados, hasta ocho veces mayor que la ejercida contra la mujer en las parejas heterosexuales.

    http://www.cronicas.org/20segundos_febrero2011.htm#violenciadegenera

    Pero claro, reconocer estos datos, sería como reconocer que su ideología no es más que una farsa.

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    1. Reconocer que la violencia doméstica también se da (y como bien nos has aportado, incluso en mayor frecuencia) en parejas homosexuales es negar que la razón de dicha violencia es el patriarcado, porque sería derribar las bases en la que se sustenta toda su lucrativa ideología. Gracias por el aporte, enriquece mucho el texto.

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  4. Es que el patriarcado siempre ha sido considerado heterosexual en esencia. Por eso entre los homosexuales no es posible la violencia machista. Nótese la ironía. Realmente este tipo de afirmaciones son para mear y no echar gota. Violencia es violencia, y punto.
    De todos modos, sería interesante y divertido aplicar la LVG a los homosexuales y intentar dilucidar quién tiene la presunción de inocencia y quién va automáticamente al calabozo. Surrealista.

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    1. Muy de acuerdo. Decir que un hombre maltrata a una mujer porque defiende sus privilegios de hombre frente a los derechos de la mujer es ridículo, oportunista, intencionado y no se sostiene si aplicas la más elemental lógica. Cuando un hombre maltrata a una mujer lo hace, generalmente, porque tiene una concepción malsana de las relaciones afectivo-sexuales, es celoso patológico, posesivo o, simplemente, violento. No existe una "hermandad" de machistas en defensa de privilegios. Esto ya entra en el terreno de la conspiranoia y es absurdo.

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