jueves, 7 de enero de 2016

Colonia sufre el choque de civilizaciones






Ya he hablado en incontables ocasiones del mutismo feminista ante ciertas agresiones que tienen como víctima a una mujer y victimario a un hombre. No haré una nueva mención a los polémicos casos de Juan López Aguilar, el condenado por agresión sexual Alfon y otros de la misma naturaleza. La actualidad se impone, superándose, rompiendo los batientes, y el neofeminismo (fagocitado por el Estado, prostituido en la más indigna de las servidumbres) vuelve a quedar, una vez más, en evidencia. 

La festiva noche en que los alemanes (y, muy particularmente, las alemanas) despedían el año 2015, en la ciudad de Colonia, anegada por el reciente tsunami de refugiados sirios, se producían más de cien denuncias por robo, agresiones físicas y sexuales y, hasta la fecha, dos violaciones. La mayoría de los perpetradores de las reportadas tropelías eran, según víctimas y policías, gentes de aspecto árabe o norteafricano y de edades comprendidas entre los 18 y 35 años. Por supuesto, y antes de que nadie alzara la voz de alarma (que, de momento, aún sigue sin alzarse), la izquierda, defensora a ultranza de la más inquisitorial corrección política, se apresuró a decir que era racista siquiera hacer mención a los terribles hechos acontecidos en la ciudad tudesca. 

Esta es una nueva muestra del fracaso de la multiculturalidad, de ver el mundo como quieren que sea, en lugar de como es en realidad. No aceptar que la idiosincrasia de cada pueblo, el choque de civilizaciones, a menudo hace imposible la convivencia. ¿Puede vivir en un país constituido en democracia alguien que antepone un libro sagrado a las leyes de dicho país? 

En mi reciente viaje a Madrid pude ver una enorme pancarta que rezaba Refugees Welcome. Por un lado, la aceptación de refugiados sirios por parte de Europa –ningún otro país del mundo musulmán ha aceptado, por cierto, acoger a ninguno de ellos- es una farsa del buenísmo izquierdista, una soplapollez hippie, otra manera de mostrar una moralidad de cartón piedra. La mayoría de las víctimas del DAESH siguen amenazados en Siria, y no tendrán posibilidades de huir. Acoger a un porcentaje ínfimo de sirios jamás solucionará el problema. Por otro lado, el choque de culturas. Como decía Ortega y Gasset, yo soy yo y mis circunstancias. Separar a una persona de su contexto sociocultural es un error cuyas consecuencias sufrieron ya cientos de personas la última noche del año. 

Es necesario entender que un europeo es, en cierto sentido, una persona que carece de un sentido de pertenencia ancestral a la tierra en la que nace. No son pocos los que se proclaman apátridas o “ciudadanos del mundo” y, para todos, al menos, viajar es sinónimo de cosmopolitismo. El viajero es visto como un aventurero, alguien que ha visto mundo, adquirido conocimientos y sabiduría. Más lo admiramos cuanto más lejos ha viajado, cuanto más exóticas son las tierras que ha pisado. Así pues, nuestra misma cultura nos alienta a viajar, y todos, incluso los más humildes, saben lo que es facturar maletas en un aeropuerto, cruzar una frontera, intentar hacerse entender en un rudimentario inglés con los autóctonos. Cualquiera puede, incluso, ahorrar un poco o pedir un microcrédito para recostarse bajo un cocotero en alguna playa del Caribe. 

No es la misma realidad que viven la mayoría de los habitantes del mundo árabe. Personas que tienen raíces que llegan hondas en la tierra en la que nacen. La mayoría de ellos viven y desean morir en la “tierra de sus padres”. No viajan por placer y sólo un poderoso motivo –en este caso la guerra- los puede sacar de sus ancestrales tierras. 

Pongamos de ejemplo a Hakim, un hombre de cincuenta años que nunca ha abandonado el lugar donde nació y que, empujado por el instinto de supervivencia, abandonó su país y se encuentra, de pronto, en un lugar donde las mujeres visten minifaldas, shorts, top escotados… ¿Alguien cree que puede estar preparado para procesar, para entender, para aceptar todo lo que le rodea? 

¿Cuántas turistas europeas viajan a Marruecos o Túnez y se visten con chilabas? Supongo que habréis conocido a muchas. ¿Cuántas mujeres árabes se ponen vaqueros ceñidos o pantalones cortos? La izquierda ha hecho de la más absurda e infantiloide corrección política su castillo, y desde su alta torre de cinismo e hipocresía proclaman que su moral es la más elevada. 

Lo que es cierto es que en Colonia se produjeron más de cien denuncias por agresiones sexuales –entre las que hay dos violaciones- y que el neofeminismo no ha dicho ni mú. Es curioso que seamos los “neomachistas” quienes defendamos a la mujer del machismo cultural de Oriente Medio.





3 comentarios:

  1. No solo la elevadisima moral de la que presumen encumbrándose como salvadores del mundo, sino de las pocas medidas de seguridad que han habido para que entre los verdaderos refugiados entre gente que incluso viene de Costa Marfil - creo que no hace falta que ninguno cojamos un mapa, ¿no? -. Mismamente yo pese a que opino como tú y el choque de civilizaciones, si hay una bomba que ha caído a unos metros de tu casa o temes que caiga sobre tu casa en cualquier momento, es normal que quieras refugiarte en otro país.

    Pero lo que no entiendo es como los hombres sirios vienen con los refugiados dejando atrás a sus esposas y sus hijas - que salió en un reportaje en Inglaterra - admitiendo que es para traerlos una vez ellos estén en Europa.

    ¿Qué clase de persona deja a una mujer y a un niño en un campo de guerra mientras él se pone a salvo?

    Luego no ha habido ningún control sobre la población refugiada que ha entrado, las autoridades no han podido localizar ni el 20% de personas que entraron por nuestras fronteras.

    No sé si lo sabes, pero si tú en Europa como inmigrante dices que no tienes pasaporte no te pueden llevar a tu país, te quedas por tus santos cojones aquí.

    No pretendo ser un foco de racismo, pero mientras unos pocos necesitados realmente necesitaban un país en donde tener una vida de calidad, cientos y probablemente miles se han aprovechado de esa miseria gracias a la inutilidad de los cuerpos competentes europeos.

    Y el tema de la NULA respuesta feminista por los ataques debo decir, que parece que están más interesadas en no parecer racistas que condenar un hecho completamente inhumano. Una oleada de abusos que no se veía desde el ejercito rojo.

    Así que acabaremos en el foso de mierda más profundo del planeta por imbéciles, por buenistas y porque creemos que el mundo se arregla a base de abrazos.

    Creo que Le Pen dijo una frase como: "Hay mucha diferencia entre los que dan lecciones morales, y los que dan lecciones de generosidad".

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    1. Los datos que aportas son muy elocuentes (en especial el del escaso control sobre los refugiados que han entrado en las fronteras europeas). Lo peor, es que no todo lo hacen por "buenismo". Merkel, que puede ser de todo menos idiota, tiene ahora una masa ingente de brazos para explotarlos laboralmente (dudo mucho que los sirios pongan tantos "problemas" ante la perspectiva de un trabajo precario, jornadas eternas y bajo salario). Por eso decía aquello de "hay que acogerlos con los brazos abiertos". Con respecto a lo que dices de que acabaremos en el foso... Reverte ya nos avisa de que Occidente está en decadencia, y que luego vendrán los chinos, los indios o los musulmanes, y a riesgo de parecer etnocentrista te diré, que el mundo no será mejor cuando eso pase. Imagino a una feminista añorando al patriarcado cuando sea obligada a llevar burka. Seguramente dirá que "contra el patriarcado se vivía mejor".

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  2. Solo por puntualizar, el 95% de los refugiados sirios se reparten entre 5 países: Jordania, Líbano, Irak y Egipto (fuentes: ACNUR y Amnistía Internacional). O sea que el punto de que "ningún otro país del mundo musulmán ha aceptado, por cierto, acoger a ninguno de ellos" es falso, ya que hasta donde yo sé, todos esos países son musulmanes.

    Por lo demás, las agresiones son asquerosas y veo normal que se busque y detenga a los responsables y se emprendan las medidas oportunas contra ellos, por supuesto. Igualmente creo que hay que tener determinado control con los refugiados, tanto como creo que hay que intentar acoger a los máximos posibles.

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