domingo, 3 de enero de 2016

Neofeminismo, izquierda y otras formas de ser estúpidos




Tronos de los Reyes Católicos



Un lector escribió en mi blog que Franco era el culpable de que en la actualidad padeciéramos una izquierda tan inculta, jacobina, farisea y enfangada en ese estercolero de hipocresía que es la corrección política. Él sostenía que Franco fusiló a la izquierda culta, y la excrecencia que en la actualidad brota de ese lado del espectro ideológico es la herencia de los que sobrevivieron. En cierta manera tiene razón, pero el peor legado del franquismo fue, en realidad, la utilización de la historia como instrumento para atacar al enemigo. En esta España cainita, donde llevamos en la sangre la bronca, la envidia al prójimo, la condición humana más miserable, utilizar nuestra propia historia para continuar atizándonos fue, es y será parte de nuestra “odiosincrasia” como pueblo. 

Aunque rojos y azules han usado la historia con tan mezquinos propósitos, fueron los franquistas –por su condición de vencedores- quienes sistematizaron el empleo de la historia con fines propagandísticos. Así pues, no era raro ver anacronismos tales como los tercios viejos de Flandes portando pendones con las flechas falangistas, o a Rodrigo Díaz de Vivar el Cid, campeando en Valencia y agitando la bandera rojigualda, cuando España ni siquiera existía en el pensamiento de Fernando e Isabel. La izquierda actual, que nunca destacó por su sapiencia, relaciona entonces cualquier cosa que tenga que ver con la historia de España con Franco y el fascismo. 

Así pues, oímos cada día a imbéciles decir que el águila –blasón de los Reyes Católicos- fue una invención de Franco, que Cristóbal Colón fue un imperialista, que el Cid Campeador era un islamófobo y que los tercios de Cartagena eran fascistas. Incluso tipos ahogados en doctorados y matrículas de honor de esos centros de adoctrinamiento estatales que llaman universidades, como Pablo Iglesias, dicen tamañas imbecilidades. Ya sea porque las cree –en cuyo caso son inveterados imbéciles- o porque quieren agitar a masas ignorantes –en cuyo caso son manipuladores, populistas y autoritarios-. En cualquier caso, la izquierda española odia profundamente su propio país, porque han sido enseñados a odiarlo por sus padres ideológicos. 

Es esta misma izquierda quien ha convertido el feminismo en una religión. Sus dogmas, dictados por hombres machistas que se consideran legitimados por encima de las propias y supuestas agraviadas a abanderar la lucha, son incuestionables. Una férrea heterodoxia más propia de Torquemada que de un demócrata. Diciéndonos continuamente y –lo peor- sin fundamento cuán machistas somos, y esperar, además, que ese pueblo al que ellos tildan una y otra vez de misóginos depositen un voto en sus urnas. Que el PP haya ganado las elecciones después de una legislatura tan nefasta, que el PSOE haya sacado los peores resultados de su historia, no se debe a que España sea un país de fachas –esa es la burda estrategia mourinhista de culpar al árbitro por perder un partido-. Quizás va siendo hora de hacer autocrítica –buscad el significado de esa palabra en el diccionario, por si os habéis perdido- y reconocer que si la gente prefiere ver otra vez al bruto de Rajoy en la Moncloa es porque no convencéis. 


Unos estupendos versos de Joaquín María Bartrina dice así:




Oyendo hablar a un hombre, fácil es saber dónde vio la luz del sol. 
Si alaba Inglaterra, será inglés.
Si os habla mal de Prusia, es un francés 
y si habla mal de España… es español. 




Para ser justos –y que Bartrina perdone la corrección-, yo diría que si habla mal de España… es español y de izquierdas.







8 comentarios:

  1. ...me destapo ante usted con educada reverencia admirando su artículo.

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  2. Llevo unos cuantos días intentando explicar lo mismo a algunos colegas podemitas; para ellos todo el que no haya votado Podemos-IU es simplemente gilipollas. Lo de mirarse a ellos mismos y ser un poquito críticos con su dogmatismo sectario como que les pilla demasiado grande.
    Es curioso como el pueblo es soberano cuando opina como ellos y son gilipollas cuando vota a otros; pero creo que igual no son tan tontos cuando han podido darse cuenta que la alternativa a nuestros reconocidos ladrones de toda la vida no son más que unos fanáticos demagogos llenos de promesas vacías.

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    1. Exacto. Y resulta muy curioso que tachen al pueblo de machista y facha y al mismo tiempo digan que el pueblo debe gobernar. Resulta bastante incoherente. Un pequeño pero significativo reflejo de toda su ideología.

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  3. Mi querido Tivipata. Cuando se escribe y se pontifica sobre Historia y más si es reciente, lo lógico y lo normal es que, al emitir opiniones generalizadas, se aporten datos más que la simple y mera palabrería.
    De no ser así uno se asombra del cúmulo de inexactitudes. Franco, por ejemplo, no fusiló a lo más granado de la intelectualidad izquierdista. Por la simple razón de que el grueso de esa intelectualidad, empezando por los Marañón, Ortega y Gasset o Pérez de Ayala, los máximos exponentes de la época, se pusieron del lado de Franco. Ciertamente es que la izquierda no dio nunca en este país ningún intelectual de renombre, de ahí que tampoco el marxismo español haya dado nunca la más mínima obra de relevancia marxistoide en todo el siglo XX.
    La izquierda sí que por el contrario fusiló a lo más granado del pensamiento conservador español. A lo sumo se puede esgrimir a un Lorca, contra unos 220 intelectuales de derecha que fueron fusilados por el Frente Popular (v. la lista completa en Vila San Juan, García Lorca, toda la verdad, ed. planeta, 1974), entre los que podían destacar un Muñoz Seca o un Ramiro Ledesma Ramos. Sanchez Mazas se escapó de milagro.
    Dudo asimismo mucho que el peor legado del Franquismo sea ninguna utilización de la historia con fines "de atacar al enemigo". Como tampoco he visto a ningún tercio de Flandes portando yugos y flechas y no la Cruz de San Andrés. Como por otra parte a ningún Cid Campeador campando la enseña de Carlos III. A lo mejor un no muy diáfano recuerdo de la película de Heston nombrando a España en las playas de Valencia ha podido jugar una mala pasada a la mente del Tivipata. Porque lo que es en textos escolares, este que escribe jamás vio nada parecido a lo que se narra en este artículo.
    Muy por el contrario a lo que se cuenta también aki, es que el mezquino propósito de manipular la historia a su antojo con fines propagandísticos es precisamente a lo que se ha dedicado la izquierda desde mucho antes de que Franco muriera, copando las cátedras de las universidades españolas en invierno mientras en verano esa pléyade de imbéciles asistía cada año a los cursillitos de adoctrinamiento que en Pau impartía el ex agente del KGB y comunista Manuel Tuñón de Lara.
    Estas cosas que cuento están superdocumentadas y se saben desde hace mucho tiempo como para a día de hoy tragarnos el camelo de la utilización de la historia por el Franquismo bla bla bla. El adoctrinamiento, la manipulación y la grosera tergiversación de la izquierda se incubó desde los años 50. Y no cundió más porque a esa mentira sistemática se le empezó a hacer frente a título personal por ilustres investigadores como pudieran ser Menéndez Pidal (a quien nadie en su sano juicio englobaría como historiador a sueldo de los franquistas), Arrarás y, mucho más tarde, los hermanos Salas Larrazábal, Aguado Sanchez, De la Cierva o Martínez Bande.
    Lo que sigue en su artículo, sí me parece acertado. Pero es que el nivel intelectual de la izquierda toda nunca ha pasado de lo que el mismísimo don Manuel Azaña llamaba botarate y poca chola. Ese y no otro era el patio izquierdista de siempre y sobre todo de ahora.

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    1. Lorca no fue el único intelectual fusilado en la guerra. La derecha purgó a buena parte de la prensa (incluyendo al padre de Sánchez Dragó, quien, a sus 26 años, ya dirigía dos de los más importantes medios de prensa del país) así como profesores universitarios. No hablo sólo de muertos en el estricto sentido de la palabra (no recuerdo dónde leí que uno de cada cuatro miembros del profesorado de la época fue destituido). En cualquier caso, este artículo es justamente para criticar a la izquierda, y no a la derecha. De hecho, si lees más entradas verás que, aunque me niego a posicionarme en un lado u otro del espectro ideológico, me encuentro mucho más alejado de la izquierda, a la que le profeso un rechazo público y total. Como decía Ortega y Gasset, a quien, por cierto, mencionas en tu comentario, "ser de izquierdas o de derechas es una de las infinitas formas en que un ser humano puede ser imbécil". Coincido contigo en que, salvando algunos excepcionales personajes, la izquierda de este país nunca fue excesivamente erudita. Saludos.

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  4. Para más info, v. http://www.ilustracionliberal.com/55/los-intelectuales-y-la-guerra-civil-rafael-zaragoza-pelayo.html
    saludos

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  5. La izquierda española no es más tosca o jacobina que la izquierda internacional, solo menos formalista. La izquierda española no es más zafia o incoherente que la derecha española, se reparten prendas a partes iguales. La izquierda no critica más a España que la derecha, porque al final, lo que se hace en este país, es mascar rencor ante una realidad de país que eternamente la encontramos injusta o imperfecta, aunque solamente sea en el otro bando que una vez nos crearon. Quizás es que el pueblo español le pide demasiado a España.

    La izquierda recoge la otra mitad del pueblo español que no recoge la derecha, y ambas partes son levantiscas, y en la izquierda eso se manifiesta con una cierta iconoclastia, incluido sus propios mitos, lo que a mí me parece, más que sano, encomiable, aunque de lugar a dislates. Que Colon llevó en su afán descubridor un proceso imperialista es una obviedad, es más, si no hubiese habido interés colonial hubiese sido una expedición más que llegó a América, como las vikingas y otras que ahora parecen ganar preeminencia. En fin, es un ejemplo de los que das, no voy a analizarlos.

    La izquierda y sus formas encajaron mal en el pueblo español tradicionalista. Sin embargo no hubo mayor inoculación del marxismo que en época de Franco, un régimen heredero del viejo régimen, que por fin ganó su tercera batalla carlista pero ya era tarde. El marxismo, la ilustración ateísta, el materialismo histórico, las revoluciones liberales que traen el derecho romano que no consiguió meter en el pueblo ni la Inquisición, se logra materializar a lo largo del S.XX, antes y con Franco. El pobre caudillo es una mezcolanza de pragmatismo y traición por y a la España secular. Lo mismo pasa con la izquierda, más anticlerical que atea, más pagana y anarquista que internacionalista. El propio espíritu secular del pueblo español ha sido traicionado por bandos ficticios como izquierda y derecha que no encajaban ni con martillo.

    No nos extrañe que no entendamos nada ni que la izquierda y la derecha sean un galimatías absurdo. Si Franco levantase la cabeza y viese a España a expensas total de la injerencia extranjera pienso que vería con buenos ojos a Podemos, como se quiere a un hijo díscolo donde ves tu estirpe.

    Entre la Iglesia Romana y el marxismo han acabado con el pueblo español, que nunca quiso ser erudito, sino libre, consuetudinario y orgulloso, y hoy está subyugado y confundido, en manos de un ejercito y tesoro con sede en Londres, y una iglesia y una secta, la católica, que se compuso de los que traicionaron y dieron muerte al Cristo.

    Encima nos pedimos coherencia....

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