jueves, 28 de enero de 2016

Las guerreras de occidente y de oriente


Mire estas tres imágenes. Dedíquele medio minuto a cada una. Reflexione sobre ellas. 














Ahora mire esta otra. 






¿Qué ves? ¿Qué diferencia unas de otra? En la primera imagen vemos a un grupo de desvergonzadas portar un enorme cartel que reza preferimos ser viudas de héroes que esposas de cobardes. Para ellas, que un hombre no quiera luchar en el frente, que no quiera matar y morir en el barro, que desee alejarse de los horrores de la guerra, es un cobarde, y merece el desprecio de todas esas mujeres que se quedarán en casa, al calor de un hogar. Uno podría decir –hay quienes lo hacen- que esas mujeres que enarbolan el mencionado cartel no se les ha permitido tomar ellas mismas las armas –culpa del patriarcado, por supuesto- y por eso “animan” a sus esposos a hacerlo por ellas. 

Cuando uno ve la segunda imagen, en una manifestación que tuvo lugar en Valencia en 1937, y en la que se ve a mujeres que portan consignas escritas tales como los hombres al frente, los talleres para nosotras, tampoco se las ve muy contrariadas por no poder ir. 

En la tercera imagen vemos a las Femen, un grupúsculo creado y financiado por un hombre, y que cuenta con militantes a sueldo, que levantan el puño y ponen gestos feroces, aunque dirijan sus ataques contra curas septuagenarios, o a la cultura occidental que las subvencionan y les garantizan el derecho a la libertad de expresión que les permite atacarla. Combatientes de un enemigo –el patriarcado- diseñado a medida de sus intereses, cebado por ellas mismas para conservar sus privilegios y, con la voracidad que acostumbran los tiranos, conseguir aún más. 

Ahora vuelva a ver la cuarta imagen. Vemos a un puñado de mujeres sentadas, con un viejo y baqueteado rifle Kalashnikov apoyado entre las piernas. Sonríen a la cámara algunas, evitan el contacto con el objetivo otras –una de ellas se oculta torpemente el rostro con una mano, tímida-. No ponen rostros feroces ni levantan el puño. No necesitan poses frente a la cámara. No lanzan consignas, ni presionan a otros para que luchen por ellas. Se han empoderado sin necesidad del feminismo o, más bien, sin que el feminismo las haya apoyado de ninguna manera. 

En la guerra, sin embargo, más valdría tenerlas al lado que enfrente. Una de ellas dice, con orgullo guerrero, que ha hecho huir a yihadistas. Otra asegura haber matado a una docena. Las mujeres de esa imagen no se enfrentan a tablas de madera que no devuelven el golpe, como las otras, sino a tipos que no respetarían ningún convenio internacional de guerra, si echaran sus zarpas sobre ellas. 

Esa es la diferencia entre unas y otras. Vuelva a ver las imágenes y juzgue.






4 comentarios:

  1. Dirán que esa manifestación era de mujeres esclavas de los roles del patriarcado pero lo cierto es que no creo que ninguna mujer que viva en un país donde el servicio militar es obligatorio considere dicho deber como un privilegio. ¿Cuantos hombres se han auto infligido heridas, han huido de sus países o han acabado con un tiro en la cabeza por traicionar a su deber, su país?

    A mí se me eriza la piel al pensar en el ejercito kurdo, vi un documental donde esas mujeres reciben preparación militar de un mes - o dos, no recuerdo bien - antes de llevarlas al frente. Mujeres que no son obligadas a luchar, pero que ellas quieren hacer un punto y aparte en la historia de su país. Esas mujeres me parecen dignas de admiración, no solo por ser mujer sino porque luchan contra una hidra que tiene muchas cabezas. Hay que tenerlos bien puestos para eso.

    El feminismo como has dicho muchas veces en cierta manera se está corrompiendo porque es un movimiento que ha envejecido, y parte de ese problema se debe a que antiguamente el feminismo no luchaba por la vida de las mujeres occidentales, sino por la calidad de vida de todas las mujeres, ahora solo barren para su casa.

    ¿Conclusión? Tenemos consignas que muchas veces roza el egoísmo, la egolatría, el androcentismo, y permanecen ignorantes - o ignorando - que mientras ellas están en congresos, tienen el lujo de enseñar no solo la cara, el canalillo o pintarse los labios, hay mujeres que ni siquiera tienen el privilegio de la palabra.

    ¿Cuando en la agenda feminista se tratará la mafia de blancas? ¿La prostitución infantil en muchos países? ¿La ablación femenina? Esos matrimonios apalabrados donde comprometen a niñas que ni siquiera tienen la menstruación con hombres que podrían ser su padre o abuelo.

    ¿En que momento la lucha social de la mujer acabó convirtiéndose en un negocio del que se alimentan titanes mientras no se soluciona nada?

    Sí, existen lunaticos en españa que matan a sus mujeres o sus ex, si, nos están matando, ¿pero de verdad solucionamos algo con manifestaciones, leyes que hacen aguas por todos lados y un pensamiento totalitario y terriblemente hembrista hacia el hombre en general? No, lo único que conseguimos es generar más odio. Más desprecio, más guerra de sexos.

    Así que recomendaría a todas esas grandes catedráticas licenciadas en unicorniologia del feminismo que buscaran lo realmente prioritario, y ojo, no estoy hablando de sus carteras o un puesto asegurado en la ONU.

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    1. Exacto. No reciben apenas entrenamiento, sus armas están obsoletas y aun así se las apañan para contener al Estado Islámico. El feminismo en occidente hace tiempo que se limita a buscar la paridad en la política (que ya ves en qué beneficia eso a las mujeres de a pie) y se olvidan de los problemas reales. Ha desaparecido el idealismo y las causas nobles por las que pelear. Ahora sólo luchan para justificar que son necesarias cuando hace tiempo que sólo son una piedra para la sociedad (y sí, incluyendo la propia mujer).

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