lunes, 22 de febrero de 2016

Argumentos neofeministas II


La psicóloga evolutiva Anne Campbell


2. No hay diferencias genéticas entre hombres y mujeres. 

La Ideología de Género sostiene que no hay diferencias genéticas entre hombres y mujeres, salvando la diferencia genital, siendo todos los demás aspectos –tales como diferencias físicas, intereses o formas de actuar e interactuar- meras construcciones de género. Es decir, cualquier cosa que nos diferencie es producto exclusivo de circunstancias socio-culturales –profundamente patriarcales, por supuesto-, y decir lo contrario es exponerse a ser tildados de deterministas –si nos las tenemos con un neofeminista más o menos culto- o directamente machistas –si nos las tenemos con un neofeminista promedio-. 

¿Por qué la Ideología de Género muestra tan enérgico interés en eliminar factores como la biología, la genética o la evolución y lo reduce todo a factores socio-culturales? De eso podríamos hablar en otra ocasión. Ésta vez, debemos desmontar el mito de que las diferencias entre hombres y mujeres son exclusivamente socio-culturales. 

No nos centraremos en este artículo en las diferencias físicas –no sería demasiado interesante- tales como diferencia de estatura y peso, vello corporal, densidad ósea, estructura de cadera, etc. Analizaremos las diferencias más sutiles entre ambos sexo, y si estas divergencias tienen efecto en el comportamiento de hombres y mujeres. ¿Son los hombres más temerarios o más prudentes? ¿Son las mujeres más empáticas o más solitarias? ¿Nos gustan cosas diferentes porque tenemos intereses innatamente distintos o son, como sostiene el neofeminismo, producto de la socialización?

El neurobiólogo alemán Gerald Hüther sostiene que las diferencias entre hombres y mujeres ya comienzan en el vientre materno, donde los varones concentran testosterona y las féminas estrógenos y progesterona. Pero, ¿qué influencia tienen las hormonas en nuestro cerebro? El científico sostiene que son determinantes. Tanto, que incluso la longitud del dedo anular se ve influenciada por la testosterona, ¿cómo, entonces, podríamos asegurar que nuestros cerebros son idénticos cuando las hormonas influyen en aspectos tan sutiles como la formación de nuestros dedos? 


La psicóloga evolutiva Anne Campbell dice al respecto. 
“La clave para entenderlo está en cuántos descendientes dejas. Cada circunstancia que incremente la capacidad de dejar más descendencia, tenderá a permanecer en el código genético. Ésas son las huellas que deja la selección tanto en hombres como en mujeres. (Cuando le preguntan por qué la evolución habría “hecho” diferentes a los hombres y a las mujeres responde) Si las mujeres son las que dan a luz, las que amamantan y crían a los hijos (en el contexto de la prehistoria), sería muy sorprendente que no hubiese algún tipo de mecanismo psicológico que les ayudase a cumplir sus tareas, y haciendo que esas labores resultasen placenteras para ellas. Así que, rasgos femeninos como la empatía, o el evitar confrontaciones peligrosas donde podrían resultar heridas (prudencia), el evitar la exclusión social que podría alejarlas del grupo, etc…; son todas cualidades positivas que suponen que serán más capaces de sobrevivir, reproducirse y dejar hijos, que a su vez puedan también reproducirse.” 

La científica añade. 
“Es por eso que las mujeres eligen la enfermería, la medicina, el trabajo social, la enseñanza, etc. Todas esas áreas donde existe el intercambio cooperativo es donde las mujeres parecen sentirse más a gusto. Por supuesto que hay superposiciones entre sexos. Algunas son enormes. Hay mujeres fabulosas en ingeniería, física o química, etc.” 

Sobre las diferencias hormonales, Campbell asegura. 
"¿De dónde provienen ambas diferencias (físicas y sexuales)? ¿De dónde surgen las diferencias del sistema reproductor entre hombres y mujeres? ¿Y qué es lo que dirige el nacimiento de las diferencias, lo responsable de la producción de hormonas y de péptidos que mantienen todo esto funcionando? ¡El cerebro humano a través del sistema endocrino! Para mí, es muy difícil imaginar que la evolución haya operado sobre los sistemas reproductivos sin haber influido absolutamente en el cerebro, el órgano más complejo de nuestro cuerpo.”


La influencia de la sociedad es innegable, pero las diferencias innatas son incuestionables. Cuando un neofeminista adjetiva como machista a alguien por decir que hombres y mujeres somos diferentes pone de manifiesto el complejo de inferioridad del feminismo actual, pues asumen que al decir que somos diferentes está diciendo que los hombres somos más capaces que las mujeres. No, abandonad vuestro complejo de inferioridad (que os viene de lejos, desde Beauvoir), pues decir que somos diferentes no significa decir que somos mejores o peores. 

Por otra parte, la Ideología de Género pone de manifiesto, una vez más, su hipocresía, pues al mismo tiempo que nos dice que no hay diferencias innatas entre hombres y mujeres proponen y defienden leyes que nos trata de forma diferente. Esa es la diferencia entre neofeminismo e igualitarismo; el primero dice que somos iguales pero nos trata diferentes, y el segundo dice que somos diferentes pero nos trata iguales. 




Argumentos neofeministas I: La mayoría de los puestos de poder están ocupados por hombres. AQUÍ




Próximamente;

3. Todos los males de la humanidad son causados por hombres.  

4. El feminismo busca derribar roles de género.  

5. El patriarcado también afecta a los hombres.  

6. Vivimos en la cultura de la violación.  

7. Vosotros no tenéis miedo cuando salís solos por la noche.








Lo que nunca contaron de la izquierda en España. En dos minutos. AQUÍ



3 comentarios:

  1. No hay que irse tan lejos, Tivi. Hay una prueba demoledora de la influencia genética: los transexuales. Son la bestia negra del feminismo porque no pueden negar que una persona con cuerpo de hombre se sienta mujer a pesar de toda la montaña se condicionantes socioculturales para que sea hombre y sin embargo no lo es. Eso las desquicia por conpleto. Y encima desde su propia teoria de género. Es lo que tienen los constructos artificiales y fanáticos. Que estallan hacia adentro a poco que escarbes en las génesis reales.

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  2. No hay que irse tan lejos, Tivi. Hay una prueba demoledora de la influencia genética: los transexuales. Son la bestia negra del feminismo porque no pueden negar que una persona con cuerpo de hombre se sienta mujer a pesar de toda la montaña se condicionantes socioculturales para que sea hombre y sin embargo no lo es. Eso las desquicia por conpleto. Y encima desde su propia teoria de género. Es lo que tienen los constructos artificiales y fanáticos. Que estallan hacia adentro a poco que escarbes en las génesis reales.

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    1. Al igual que no explica por qué el homosexual, nacido en una sociedad supuestamente dirigida hacia la "heteroización" siente que le gusta alguien de su mismo sexo. La Ideología de Género no tiene nada de científica y sí mucho de dogmas, ultra-ortodoxias, y fe (exactamente como cualquier religión).

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