lunes, 14 de marzo de 2016

El feminismo machista



Luis Bonino Méndez. Creador de los micromachismos


Que el feminismo actual es un movimiento liberador y empoderador no puede creerlo nadie que pase por el filtro de tener una inteligencia moderada y sea ajeno a sectarismos políticos o fanatismos ideológicos y neo-religiosos. Lo demuestra su obstinada e incomprensible defensa de la custodia monoparental materna, que es igual a aceptar el rol de la mujer como criadora natural de la progenie, o la anteposición de los intereses de las fuerzas que dirigen este feminismo –la izquierda- a los intereses de la mujer, como lo demuestra el hecho de que los adalides de los desposeídos de la Tierra y los valedores de la progresía se negaran a conceder a la mujer el derecho al sufragio porque temían que éstas entregaran su voto a la derecha, o la defensa a Alfon, agresor sexual condenado. 

¿Cómo puede un movimiento que pregona ser liberador estar supeditado a intereses superiores –los intereses de la izquierda-? Izquierda que, además, no cuenta en la actualidad con ninguna secretaria general de partido. Para empezar, el movimiento usurpador que se autodenominó feminismo no está dirigido por mujeres. La ley de excepción que conocemos como LIVG fue promulgada por un hombre, Juan López Aguilar, que además fue imputado por la policía por presuntos delitos de malos tratos, ante el silencio del neofeminismo, que se había convertido de repente en el defensor del derecho a la presunción de inocencia del hombre. Aquella administración estaba presidida por otro hombre, José Luis Rodríguez Zapatero, y la ley se aprobó en una cámara con mayoría parlamentaria masculina. Por otra parte, el más fanático y exaltado de los Torquemadas del generismo, el machista Miguel Lorente, era Delegado de Violencia de Género en ese tiempo. 

Fueron hombres machistas los que conspiraron para cronificar la violencia doméstica, creando el negocio perfecto en el que ellos mismos eran la oferta y la demanda. De la misma manera que Femen fue fundada por el ucraniano Víctor Svyatski, o que el feminismo en Estados Unidos fue financiado por Nick Rockefeller. Así como fue otro hombre, Luis Bonino Méndez, quien acuñó el término micromachismos, para seguir perpetuando el negocio tras la caída de los “macromachismos”. Por no mencionar que el principal teórico de los estudios de género también comparte los cromosomas XY, el francés Jacques Lacan. 

No, señoras, querer empoderarse y recurrir para ello al feminismo actual es como si Kunta Kinte hubiese recurrido al Ku Klux Klan para liberarse.






El feminismo y la democracia de Pablo Iglesias; AQUÍ


3 comentarios:

  1. Tivi, lo siento, no estoy de acuerdo contigo. El feminismo no está supeditado a la izquierda, es la izquierda la que está supeditada al feminismo. El monstruo que han creado les ha devorado.

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    1. Discrepo. Sólo hay que ver la cantidad incontable de veces en las que el feminismo ha mirado a otro lado ante situaciones machistas sólo porque venían de hombres de la izquierda. Sería el caso del agresor condenado Alfon o el presunto maltratador Juán López Aguilar, entre otros.

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    2. Mmmmm, pero si es que las "situaciones machistas" les dan absolutamente igual, se trata sólo de poder (y dinero)... Si interesa para estos fines se pone la maquinaria en marcha, si no aporta nada ni estorba se mira a otro lado.

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