lunes, 28 de marzo de 2016

El problema es España






Para solucionar o paliar un problema –no todos tienen una solución definitiva pero todos pueden reducirse a un mínimo-, el primer paso lógico es estudiar las causas que lo originan. Es decir, se diagnostica el problema para, posteriormente, proponer soluciones en base los mecanismos que lo causan. Cuando se aplica un diagnóstico falso, o insuficientemente probado, de forma deliberada para obtener un beneficio distinto del que se espera al solucionar el problema, se hace manifiesto dos cosas; a) el problema se perpetua, se cronifica, o aún empeora, y b) revela las verdaderas intenciones de quienes se arrogan la responsabilidad de solucionar dicho problema. 

Eso pasa desde el neofeminismo cuando tratan la llamada violencia de género; proponen un diagnóstico falso, a sabiendas de que lo es, y sabedores también de que al hacer un juicio erróneo se tomarán las medidas equivocadas. El neofeminismo asegura que la sociedad española es el problema. Un patriarcado ancestral que normaliza o, aún peor, defiende la subyugación de la mujer al hombre. Todo lo que pueda vincularse a la sociedad española es visto como el arjé de ese machismo que conduce, en últimos términos, al asesinato de entre cincuenta y sesenta mujeres al año. La religión –católica, por supuesto- es un agente patriarcal, el amor cortés o romántico de la cultura Occidental, la institución familiar y, por supuesto, el capitalismo. Es decir, el problema es España. 

Sin embargo, si nos desprendemos de los complejos con el que el fascismo de la corrección política pretende censurarnos, y analizamos la nacionalidad de los asesinos de esas cincuenta o sesenta víctimas anuales, veremos que se reparten de forma equitativa entre extranjeros y patrios, pese a que los primeros suponen alrededor del 10% de la población de este país. Según un estudio del CGPJ (Consejo General del Poder Judicial), el 57% de los asesinos en 2009 eran españoles, frente a un 43% de nacionalidad extranjera. Ese año murieron 79 mujeres, siendo el año más negro en la violencia hacia la mujer desde que se tiene constancia oficial. 2009 fue también uno de los años que en que hubo mayor porcentaje de inmigración (12%). En 2012 sucedió un hito en la historia criminológica, pues el porcentaje de asesinos de violencia doméstica foráneos ascendió al 60%, siendo el 40% en el año 2013, y manteniendo desde entonces cifras que oscilan entre el 40% y el 50%. 

Las altas cifras de machismo extranjero no sólo se da en los desenlaces fatales, sino en violencia hacia la mujer en general. Alrededor del 30% de las denuncias por violencia de género que se interponen son de mujeres forasteras y, en Ibiza, de 124 condenados en 2015 por delitos tipificados en la LIVG, 63 eran de más allá de nuestras fronteras, frente a 61 delincuentes nacionales. 

Que los maltratadores y asesinos foráneos supongan alrededor del 50% cuando son grupos minoritarios de nuestra población no solo contradice que el machismo sea un producto “marca España” sino que, quienes lo afirman con tamaña desvergüenza –políticos, asociaciones feministas y “expertos” de género-, están demostrando su escaso interés en luchar contra esta forma de violencia. El machismo, mal que le pese a los que han hecho de la lucha su lucrativa profesión, es un producto importado. Y a los datos me remito.





1 comentario:

  1. Violencia de género e inmigración: perfil diferencial de hombres maltratadores nacionales e inmigrantes (Universidad Pública de Navarra, Pamplona; 2PSIMAE Instituto de Psicología Jurídica y Forense)

    (...) “El 45,7% de los agresores que acudieron a tratamiento durante el año 2009 como alternativa al ingreso en prisión en la Comunidad de Madrid procedían también de otros países (Redondo et
    al., 2009). Esta misma tendencia se observa en los distintos programas de intervención que existen en nuestro país (Boira y Jodrá, 2010).”

    “Sin embargo, a pesar de esta realidad, no se ha llevado a cabo todavía en nuestro país ningún estudio específico sobre agresores inmigrantes que maltraten a la pareja. En algún estudio internacional se ha valorado la relación existente entre la
    condición de inmigrante y la violencia contra la pareja (Erez, Adelman y Gregory, 2009; Gupta et al., 2010).”

    “Variables sociodemográficas (…)
    - El nivel de educación de la mayoría es más bien bajo, con un predominio claro de sujetos con estudios primarios (60,9%) y con sólo un 4,5% de sujetos con estudios universitarios.
    - La tasa de desempleo asciende al 38,4% de la muestra.
    - Antecedentes psiquiátricos en un 42% de la muestra. Los principales trastornos implicados, por los que han recibido atención psicológica o psiquiátrica con anterioridad, son, por orden de importancia, las conductas adictivas (67,5%), los trastornos emocionales (ansiedad y depresión) (22,8%) y, por último, los trastornos de personalidad (9,5%).
    - (…) La tasa de antecedentes psiquiátricos, aunque importante, es claramente inferior en la muestra de inmigrantes. En el caso de la población inmigrante, es mucho más frecuente la presencia de problemas de adicción (casi 8 de cada 10), frente a los nacionales (casi 6 de cada 10). Sin embargo, los antecedentes de trastornos emocionales y de la personalidad aparecen con mayor frecuencia en la población nacional.”

    Fuente: https://www.researchgate.net/profile/Javier_Fernandez-Montalvo/publication/233807844_Violencia_de_gnero_e_inmigracin_perfil_diferencial_de_hombres_maltratadores_nacionales_e_inmigrantes/links/0fcfd50bb446b83692000000.pd

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