lunes, 18 de abril de 2016

Lidia Infante; Locas del Coño



Imagen del artículo de Lidia Infante



Locas del Coño es un blog de colaboraciones de cinco o seis mujeres entre las que está mi buena amiga –bueno, conocida- Jessica Fillol, feminista y cristiana devota –debo juzgar, por haber cumplido todos los sacramentos que se esperan de un buen cordero de Elohim-, y que habla de feminismo. El blog en sí me recuerda a esos grupos poperos de feria ambulante que recogen a los triunfitos que no triunfaron –tipo Fórmula Abierta-, y los une para formar una banda que después tampoco triunfan, pero que por lo menos comparten el fracaso entre varios, que siempre se sobrelleva mejor.

Elijo un artículo cualquiera –el último escrito en el momento en que inspecciono el blog-, y está rubricado por Lidia Infante, que dice ser psicóloga. Lo primero que me llama la atención es la imagen que la susodicha ha escogido para ilustrar su artículo –que consiste en una serie de pasos para pedir perdón cuando decimos un comentario machista-. Vemos a una chica portando un rifle. Le doy vueltas –tampoco demasiadas, debo admitir- para intentar dilucidar qué relación guarda la imagen con el texto. Imagino que alguna intención consciente –perdonen la redundancia- debe tener la autora, ya que se define como experta en marketing y publicidad. La chica de la foto, por cierto, viste de rosa -su rifle también tiene detalles de ese color- lo que no sé si ayuda a la idea de deconstruir lo asignado por el “patriarcado”. 

En cualquier caso, el título del artículo ya me hace esbozar una leve sonrisa; Guía feminista para disculparse por una machirulada. En principio, desconfío de lo que su autora entiende por machirulada, y leyendo el ejemplo que pone de ello –un artículo de Francisco Dancausa donde critica el feminismo radical-, descubro, con poca sorpresa, que tenía razón. Para Lidia Infante, cualquier crítica al feminismo hecha desde afuera, es una agresión machista. Pero supongamos que es un comentario machista de verdad, y por el que debemos, obviamente, pedir perdón a las agraviadas, ¿guía feminista? Prefiero el perdón habitual, sincero y contrito, que ha funcionado por los siglos de los siglos. Porque no voy a pedir perdón al feminismo –o siguiendo el “método feminista” de la susodicha- cuando el feminismo actual agrede continuamente defendiendo leyes sexistas, discriminaciones varias, y hace alarde de una retórica que sitúa al hombre como un cacique abusador. Contemplaré hacerlo cuando el feminismo actual pida perdón por defender leyes abyectas como la LIVG, capaz de arrebatarle quince o veinte años de libertad a un hombre con el mero testimonio de la acusadora como única prueba de cargo, o cuando rechacen las teorías femi-marxistas de que el hombre es un burgués explotador. Sólo entonces, amigas de Locas del Coño, me plantearé pediros perdón por una machirulada. De momento, de hacerla, pediré perdón a la agraviada en concreto y punto, así que coge tu guía feminista para pedir perdón y córtala en trocitos pequeños para que puedas digerirlo mejor, y de paso compra Almax por si sufres ardores a medianoche. 

Pero ya que estamos enfangados, veamos en qué consiste esa guía. El primer punto ya es de traca. Si te señalan un supuesto machismo, debes aceptar sin cuestionar que lo es, porque –atención, amigos- un hombre no puede determinar qué es machista –extraído textualmente del artículo-. ¿Cómo que un hombre no puede establecer qué actitud es o no machista? ¿Cómo que un hombre no puede opinar de feminismo? ¿Qué clase de demencia es esa, señora psicóloga? Te hablaré de un concepto, Lidia Infante, que no entiende de sexo; se llama criterio. El diccionario lo define como “opinión, juicio o decisión que la persona adopta sobre una cosa”. Hay hombres con criterio y sin él, y mujeres que lo tienen y otras que carecen de él por completo –en tu blog ya hay unas cuantas-. Los hombres tenemos el mismo derecho a opinar sobre si una actitud, comportamiento o comentario puede ser considerado o no como machista tanto como vosotras. Y sí, también tenemos pleno derecho a opinar sobre feminismo –de hecho, tengo un blog en el que suelo hacerlo desde hace más de un año-, y a criticarlo –faltaría más- cuando consideramos que es injusto o radical. 

Si tanto te molestan las críticas o el pensamiento diferente, debes saber que me ampara la Constitución, mi libertad –esa que parece fastidiarte tanto- y el sentido común, para opinar sobre el feminismo –aunque no sea mujer-, sobre el conflicto palestino –aunque no sea palestino o israelí- o sobre ETA –aunque no sea una víctima de sus fechorías-. Amiga psicóloga, para opinar sobre algo no necesitas “ser”, basta con informarte sobre ello y no decir sandeces –de las que, por cierto, encuentro a granel en tu blog-. 

La misma Lidia Infante critica, en otro de sus sesudos artículos, el “notallmen”. Precisamente aquellas que luego se apresuran a defender con denuedo el “notallmuslim” cuando acontece un ataque terrorista. Lo siento Fillol, Lidia Infante se ha convertido en mi feminista radical favorita.






2 comentarios:

  1. Lidia Infante lleva varios años siendo psicóloga pero no acabó la carrera. Psicóloga, no; psicópata,sí. Llevo varios años siguiéndola y he visto actitudes agresivas, de desprecio superioridad hacia otras feministas de corrientes diferentes a la suya. Psicopatía, es lo primero que uno piensa al leerla.

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