lunes, 25 de abril de 2016

Sobre sectarios, doctrinarios y totalitaristas



Tuit del colaborador de televisión Dani Mateo



Cuando acontece un atentado yihadista en Europa –por desgracia, no andamos escasos de ejemplos en los últimos años- vemos dos tipos de reacciones claramente diferenciadas a través de la redes sociales –como la del pajarito azul-. Por una parte están aquellos que expresan el horror por los muertos que aún se recogen de entre los cascotes, o los que envían mensajes de condolencia a quienes han perdido a sus seres queridos, o los que, arrebatados por una humana indignación, lanzan mensajes de rechazo a los desalmados y fanáticos que causaron tal o cuál atentado. No se puede saber qué ideología siguen los autores de estos mensajes porque pueden ser muy variadas; liberales, libertarios, socialdemócratas, conservadores… O, simplemente, tener una ideología que no se enmarque necesariamente en una corriente concreta. Son humanos empáticos que han visto, horrorizados, cómo el fanatismo muestra su cara más oscura e implacable. 

Pero, por otra parte, al indeseado evento no tardan en asistir unos invitados tóxicos y tan fanáticos como los del kalashnikov y los cinturones de explosivos que causaron la masacre. Éstos se saltan los lamentos por los muertos, los mensajes de apoyo y solidaridad o, siquiera, el rechazo a las bestias que cometieron tal atrocidad, y pasan a culpabilizar a las propias víctimas del terror. Los ataques terroristas contra civiles europeos se debe al –según arguyen éstos- etnocentrismo europeo, al capitalismo o a las políticas exteriores de algunas naciones occidentales. 

En un ejercicio de acrobacias intelectuales, muy común en esta gente, intentan dar la vuelta y convertir a la víctima en verdugo. La responsabilidad de los brutales asesinos pasa a un segundo plano, o desaparece por completo, y se convierten en víctimas del racismo europeo, que no les permitió la integración, los aisló en la periferia de las ciudades y –pobrecitos- los empujó a la radicalización. Y los líderes fanáticos de Siria e Irak son monstruos creados por el capitalismo occidental, que les venden armas y los adiestran, y luego se vuelven contra sus oscuros creadores. No importa que las armas que más empleen sean kalashnikov que acabaron en el mercado negro luego de la caída del bloque soviético y, por supuesto, no hay factores culturales o religiosos detrás de las motivaciones terroristas. La culpa siempre es de Europa y del capitalismo. 

Éstos siniestros personajillos cibernautas, a diferencia de los primeros, si tienen una ideología concreta; son socialistas. Doctrinarios, sectarios, reaccionarios, totalitaristas. Odian todo lo que huela o sepa a su propia cultura, la europea. Algunos concretan más el objeto de su inquina y se centran en su país –España en el caso que nos ocupa- hasta el punto de que me he tropezado con individuos de esta calaña ideológica que, el día que se conmemora la muerte de Cervantes y Shakespeare, sólo han recordado a Shakespeare porque rendir tributo a un español que no sea Largo Caballero, Santiago Carrillo o Dolores Ibárruri lo convertirían en uno de sus odiados fachas. Hasta ese nivel de fanatismo llegan, lo que no extraña, visto desde esta perspectiva, su aproximación empática hacia los fundamentalistas en lugar de las víctimas. 

No son, en realidad, un fenómeno reciente. Estas personas han existido en todas las épocas de nuestra convulsa y curiosísima historia. Ellos fueron, por ejemplo, los bizantinos que en 1453 discutían fervorosamente sobre el sexo de los ángeles mientras los turcos otomanos trepaban las murallas con el alfanje entre los dientes. Han existido siempre, sólo que en el presente han sido fagocitados por el socialismo –qué casualidad que todo lo malo termina, de una manera u otra, asociándose a él-. 

Los mismos que se autoculpan de los atentados yihadistas son, por supuesto, los mismos que llaman violencia machista a cualquier actor de violencia donde el victimario sea varón y la víctima mujer, desechando siquiera estudiar las causas concretas del mismo, permitiendo con su sectarismo que los problemas reales no sean detectados y corregidos. La ideología por encima de la vida y la muerte, por supuesto, como un buen fanático.







3 comentarios:

  1. Me encanta, eres un puto crack. Lo que me río con tus artículos, haces comedia de la mejor. Saca la cabeza del culo y ponte a estudiar, anda, gilipollas. Que aparte de machista es que eres tonto del culo.

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  2. Por lo que veo este comentarista anónimo no ha arguído nada, solo insultar bajo el manto del anonimato. Puedo coincidir contigo en este tema, salvo en la asimilación de tal exacrable superficialidad con respecto a sucesos como los atentados yihadistas, al socialismo. Que una persona que justifica los actos bárbaros que son los atentados terroristas indiscriminados contra población civil, resulte ser socialista, o incluso aunque sean miles, responde, a mi juicio a un complejo de culpa. "Mi gobierno ha hecho X matando a civiles de tal país ergo que un grupo terrorista, aunque esté formado por gentes que no son de ese país, puede meternos una bomba en un autobús y angelitos al cielo, aunque los ciudadanos del país objetivo se hubiesen manifestado por activa y por pasiva, que no querían esa guerra". Eso si, yo como hombre de izquierdas puedo decir que se ha apoderado de las ideas progresistas un sentimiento de buenismo lamentable. Pensar que de no haber habido guerras en los países de Oriente Medio no nos íbamos a encontrar con atentados yihadistas, es sencillamente de necios. Quizás su naturaleza sería distinta, quizás en menor grado o incidencia, pero seguirían existiendo.

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    1. Ese complejo de culpa del que acertadamente hablas suele ir de la mano de la izquierda desde siempre (desde que se arrogaron la defensa de los parias de la Tierra y entendieron que cualquiera que no fuera occidental estaba sometido a Occidente). Claro que hay izquierdista que condenarán los atentados, pero sólo hay que ver a los cargos públicos o a las personas conocidas de izquierda (como el ejemplo con el que he ilustrado este artículo, habitual colaborador de La Sexta) para entender que no son fenómenos sin relación. Sólo hay que ver la próxima vez (no nos engañemos, habrá próxima vez) que sea trending topic un atentado en Europa para ver que estas personas suelen responder al mismo perfil; fotos de la hoz y el martillo y tweets contra el capitalismo.

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