lunes, 9 de mayo de 2016

Sobre liberalismo y Shulamith Firestone; la mujer que mató el feminismo




Retrato de la feminista radical Shulamith Firestone



En la actualidad, las principales corrientes feministas –y, sobretodo, las más importantes y que marcan la ortodoxia a seguir por la colectivizada masa de mujeres que se declaran feministas- son inseparables del socialismo. Sería más apropiado decir que el socialismo ha fagocitado el feminismo y lo mantiene secuestrado junto a otros movimientos, como el LGTB –hasta el punto de que una mujer de derechas o un homosexual del mismo espectro ideológico son vistos como machistas y homófobos esquiroles-. Pero, ¿siempre ha sido así? Hoy cuesta pensar en un feminismo alejado de la tiranía de la izquierda, del férreo sometimiento y la implacable censura del socialismo, pero lo cierto es que el feminismo original nació en los círculos liberales y es hijo de las ideas ilustradas de los siglos XVII, y no del marxismo. 

Es, precisamente, cuando surgen las ideas liberales que cuestionaban los absolutismos y proclamaban la libertad del individuo cuando se discute sobre la libertad y los derechos de la mujer, surgiendo las primeras críticas racionalistas de las estructuras sociales imperantes en la época; esto es, el feminismo tal y como lo conocemos. Antes del surgimiento del liberalismo, los defensores de la mujer se habían limitado a enumerar los agravios que se cometían contra éstas, pero son los liberales los que elevan definitivamente el activismo feminista. Notorios liberales como Nicolás de Condorcet o John Stuart Mill moldean ese incipiente movimiento que traería la igualdad entre sexos. Éste último escribió, en 1869, el ensayo El sometimiento de las mujeres, donde defendía que la mujer debía ser educada en iguales condiciones para evitar la alienación que conducía a su discriminación. Una mujer de los círculos intelectuales del liberalismo inglés, Mary Wollstonecraft –madre de la escritora Mary Shelley-, escribe Vindicaciones de los derechos de la mujer. Otra liberal, Olympe de Gouges, concebía una obra clave para el futuro pensamiento feminista; Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana.  

El sufragismo nace y se nutre en los círculos liberales. Conocidas sufragistas como Emma Goldman –una de las más notorias del movimiento- eran reconocidas liberales o libertarias, así como Clara Campoamor, ganadora del derecho a voto para la mujer en España, que reconocía ser liberal y estar tan alejada del fascismo como del socialismo. Campoamor sufrió la abierta oposición del socialismo en la figura de ilustres representantes del movimiento como Hilario Ayuso, Roberto Novoa, Margarita Nelken o Indalecio Prieto, así como “feministas socialistas” como Victoria Kent –que, paradójicamente, da nombre a varias asociaciones feministas actuales-. 

Es la feminista radical canadiense Shulamith Firestone quien, en la década de los 70, impulsa el “femimarxismo”, haciendo un descarado sincretismo del feminismo con las ideas marxistas de la lucha de clases. Su retórica era calcada de la de Marx, sustituyendo las palabras “burgueses” por “hombres” y “proletarios” por “mujeres”. Ninguna de las feministas liberales de la mal llamada Primera Ola había concebido al hombre como una “clase opresora”. Ni Campoamor, ni Goldman, ni ninguna otra había pronunciado jamás la palabra “patriarcado” ni creían en una “sociedad de clases” basada en el sexo. Eso se lo debemos a Shulamith Firestone, la mujer que mató el feminismo.







3 comentarios:

  1. Menuda diarrea mental la que viertes, normal que vayas de liberal por la vida, hijo. Al menos unas risas se echan bien leyendo las chorradas que escribes, la verdad. Aunque, oye, ya que de política y sociología no sales de cuñadeces y chorradas, al menos piensa que estaría bien distinguir la expresión "sobre todo" (equivalente a "especialmente" o "principalmente") del sustantivo "sobretodo" (prenda de vestir). Que tienes un blog, cojones, escribe bien.

    PD: el feminismo que molaba era el del Paleolítico, eh, mamona

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    1. Muchas gracias por tu constructiva crítica. Muy sesudas tus reflexiones. Digo muchas chorradas pero no has sido capaz de contra-argumentar ninguna (claro que me dirías eso de que no quieres perder el tiempo refutando tantas tonterías). Aunque, pensándolo bien, ya has perdido tu tiempo para excretar este comentario -lo que no habla muy inteligentemente de ti-.

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    2. No solo no expones tu versión sobre el tema ni dónde supuestamente se está equivocando, sino que lo único que te limitas a hacer es criticar un insignificante error ortográfico. Para semejante idiotez, mejor no pierdas tu tiempo tecleando porque no solo no has aportado nada, sino que además te has dejado en evidencia al no saber contraatacar con ningún argumento lógico salvo, claro está, criticar un error ortográfico, algo que suelen hacer bastante aquellos que se quedan sin argumentos para discutir o debatir con alguien.

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