martes, 6 de septiembre de 2016

¿Juego de Tronos es machista?



Titular del artículo de Raquel Pereira



Un artículo de Raquel Pereira Malagón, en El País, denunciaba el presunto machismo de la exitosa serie de la HBO Juego de Tronos. Las razones para adjudicarle ese calificativo –que el feminismo se ha encargado de devaluar hasta el punto de que ya no significa nada- son absolutamente esperpénticas. Ya en el título encontramos el primer error de base. El falso feminismo que esconde “Juego de Tronos”. Como si la serie tuviese la obligación de ser feminista. Como si todas las series tuvieran que tener un mensaje feminista, o regirse por el inflexible dogma de la perspectiva de género. Algo aún más ridículo si hablamos de una serie inspirada en nuestra Edad Media. No, Raquel Pereira, las series no tienen por qué ser feministas, pero es difícil hacer entender algo tan sencillo a quien tiene una mente totalitarista, y quiere imponer su visión ideológica y política en todas las facetas de nuestra existencia. 

Según la articulista, el personaje de Daenerys –Emilia Clarke- es machista, en tanto que, pese a que es una reina con un poderoso ejército y una gran ambición de conquista… está rodeada de hombres. Sus soldados, sus consejeros… Todos hombres –cosa que, además, es falso, pues su principal y más afecta consejera es Missandei-. Supongo que para ella habría sido más creíble una sociedad de amazonas en la que sólo las mujeres, o principalmente ellas, gobernaran Meereen. Que sea la Madre de Dragones también es machismo, ya que asocia su poder con la maternidad –qué machista es eso de la maternidad, ¿verdad?-. No importa que sea un título simbólico –obviamente no ha parido a sus dragones-. Quizás podrían haber sustituido el título de Madre de Dragones por Ama de Dragones o Poseedora de Dragones, pero eso tal vez habría hecho enfadar a los animalistas…






En el mismo artículo asegura que la masacre conocida como “la boda roja” –y, con ella, la derrota de la guerra que dirigía Robb- fue culpa de la debilidad femenina de su madre Catelyn Stark, que antepone la vida de sus hijas a la victoria. Este párrafo evidencia que, o bien la articulista no se ha visto la serie o ha mentido deliberadamente para dar sustancia a su prejuicioso y tendencioso análisis de la serie según la ortodoxia feminista. Sobre todo teniendo en cuenta que el verdadero motivo de la masacre de la boda roja fue por culpa del propio Robb, quien se casó con una mujer distinta de su prometida –agarraos los machos- desoyendo la opinión de Catelyn. El padre de la rechazada –Walder Frey- es quien lleva a cabo la masacre. Es decir, Robb pierde la guerra por su propia debilidad, y no por la de su madre, que en todo momento se representa como una mujer fuerte, inteligente y juiciosa. 

La articulista rompe todas las barreras de la absurdez cuando critica que el personaje Arya Stark sea continuamente rescatada por Siro, Jaqen o el Perro en lugar de salvarse a sí misma a base de mandobles y estocadas… a sus tiernos doce años. Porque sí, supongo que quedaría mucho más feminista –y patético- que una mocosa de doce años y cuarenta kilos de peso se enfrente a una torre como Sandor Clegane, de 1,95 y cien kilos, y lo derrote de un espadazo. 



Arya Stark


Critica también que la mujer sea castigada por el hecho de serlo. Alude a las escenas de guerra donde los soldados se reparten a las mujeres entre el botín obtenido en la batalla. Resulta particularmente curioso que se queje precisamente de que el autor visibilice violaciones de mujeres en guerras. Esto demuestra que de lo que se trata es de hacer cabriolas “intelectuales” para quejarse de machismo. Estoy plenamente convencido de que si el autor no mostrara este tipo de crímenes de guerra se quejaría por mostrar una visión irreal y edulcorada de los conflictos, invisibilizando el sufrimiento histórico de la mujer. Es decir, nos quejamos de esto por ser esto, y de lo contrario por ser lo contrario. 

Para concluir, asegura que cuando un personaje femenino demuestra inteligencia, firmeza o ambición, pasa a convertirse en una manipuladora como Cersei o Melissandre. Porque en Juego de Tronos no hay hombres manipuladores e intrigantes (Petyr Baelish o Varis, por ejemplo). La conclusión que podemos sacar es que hay que poner la carreta antes que el caballo. Decimos que Juego de Tronos es machista y luego ya buscamos las pruebas que lo confirmen… o nos la inventamos.






7 comentarios:

  1. Feminismo cuántico,que se llama. Excelente artículo, por cierto. Lo de la tipa esta es vergonzoso pero mucho más que periódico serio la contrate.

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    1. Desde luego, aunque no sé si concederle eso de "serio".

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  2. Feminismo cuántico,que se llama. Excelente artículo, por cierto. Lo de la tipa esta es vergonzoso pero mucho más que periódico serio la contrate.

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  3. Feminismo cuántico,que se llama. Excelente artículo, por cierto. Lo de la tipa esta es vergonzoso pero mucho más que periódico serio la contrate.

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  4. Ridículo pero predecible. Y aciertas de pleno con lo de que, si no mostraran violaciones, también lo criticarían (en el juego del feminismo, dan puntos por originalidad y te penalizan si eres coherente). Tienen una visión de la historia absolutamente demencial, y carecen de la menor empatía para entender por qué las cosas evolucionaron de una manera determinada, por qué la literatura potenció la imagen de la mujer en apuros y que necesitaba a un hombre valiente (para que marcháramos al matadero sin rechistar).

    De todas formas, Juego de Tronos cae en más de una fantasía feminista: la escena en la que Daenerys se enfrenta a todos los Khals de los Dothrakis parece la viva imagen de la mujer que se atreve a oponerse al Patriarcado, y poco a poco la serie va desprendiendo un tufillo feminista (esa escena en la que Yara Greyjoy y Daenerys intercambian una mirada de sororidad cómplice).

    Una cosa más: Sansa Stark y su participación en la batalla de los bastardos. Hay un momento en el que, después de que los líderes militares hayan hablado, Sansa le recrimine (en privado) a Jon que no le hayan consultado nada a ella. Jon, harto, le pregunta qué es lo que haría ella, y Sansa le dice que no tiene ni idea, que ella no es soldado. Me parece poesía pura. Y también que no diga nada sobre los refuerzos con los que cuenta, provocando la muerte innecesaria de cientos de hombres.

    Ya está, ya me he desahogado.

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    1. La escena de Sansa me pareció absurdo. Un diálogo sin sentido (raro en una serie que, por lo general, tiene estupendos diálogos). Coincido en lo de Yara y Daenerys.

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